Cuando Ani Castillo, una dibujante mexicana emigró a Canada, pasó por un duro periodo de adaptación, teniendo que empezar su vida desde cero, aprendiendo a hablar otra lengua y estando lejos de su familia
Decidió buscar ayuda y una brillante psicóloga en formación la ayudó. Juntas hallaron distintas vías para que Ani pudiese hacer frente a ese reto. Uno de ellos fue este dibujo, Amigo Invisible. El nombre proviene de los años en los que Ani no se atrevía a hablar en el nuevo lenguaje por miedo al ridículo, pero su cabeza estaba inundada de un constante parloteo.
Amigo Invisible ayudó a Ani a volcar sus pensamientos y comprenderlos mejor. Ha pasado casi una década desde que dejó su hogar, por fin ha llegado a sentir que puede prosperar en su nueva ciudad.
via miamigo.ca / boredpanda


























