Seis poemas de Ángel González que explican el amor, el tiempo y la pérdida

Seis poemas de Ángel González que explican el amor, el tiempo y la pérdida

Ángel González (Oviedo, 1925 – Madrid, 2008) fue uno de esos poetas que no necesitaban levantar la voz para hacerse escuchar.

Perteneciente a la llamada Generación del 50, su obra nació al calor de una España marcada por la posguerra, la censura y el desencanto. Sin embargo, en vez de encerrarse en la queja o el lamento, González optó por escribir desde la lucidez, la ternura y una ironía que acaricia más que hiere.

Ángel González.

Su biografía también está atravesada por la pérdida y la resistencia: a los dieciocho años perdió a su hermano, fusilado por el franquismo, y eso dejó una huella indeleble en su forma de mirar el mundo. Trabajó como funcionario, periodista, profesor universitario, y su vida transcurrió sin estridencias, al igual que su poesía.

Vivió entre España y Estados Unidos, y fue académico de la RAE, aunque nunca perdió esa humildad de quien escribe “para que me lean los que no leen poesía”.

Lo que hace que sus versos sigan vivos,y tan cercanos, es su capacidad para hablar de lo cotidiano con una hondura desarmante. El amor, el paso del tiempo, la muerte, la rutina, la esperanza... todo aparece en sus poemas sin adornos innecesarios, con palabras que cualquiera podría decir, pero que él supo colocar en el lugar exacto.

Ángel González no quiso ser un poeta difícil. Quiso ser, y fue, un poeta necesario. Por eso, incluso quienes no se consideran lectores de poesía, acaban volviendo a él, como quien encuentra consuelo en la voz de alguien que sabe, y que entiende.

Por eso, aún hoy, tantos leen a Ángel como quien escucha a un viejo amigo decir lo que uno no sabía cómo poner en palabras.

'El caminante sobre el mar de nubes', de Caspar David Friedrich.
'El caminante sobre el mar de nubes', de Caspar David Friedrich.

Para que yo me llame Ángel González

Para que yo me llame Ángel González,

para que mi ser pese sobre el suelo,

fue necesario un ancho espacio

y un largo tiempo:

hombres de todo el mar y toda tierra,

fértiles vientres de mujer, y cuerpos

y más cuerpos, fundiéndose incesantes

en otro cuerpo nuevo.

Solsticios y equinoccios alumbraron

con su cambiante luz, su vario cielo,

el viaje milenario de mi carne

trepando por los siglos y los huesos.

De su pasaje lento y doloroso

de su huida hasta el fin, sobreviviendo

naufragios, aferrándose

al último suspiro de los muertos,

yo no soy más que el resultado, el fruto,

lo que queda, podrido, entre los restos;

esto que veis aquí,

tan sólo esto:

un escombro tenaz, que se resiste

a su ruina, que lucha contra el viento,

que avanza por caminos que no llevan

a ningún sitio. El éxito

de todos los fracasos. La enloquecida

fuerza del desaliento…

 (Áspero mundo)

Cumpleaños, de Marc Chagall.
Cumpleaños, de Marc Chagall.

Cumpleaños

Yo lo noto: cómo me voy volviendo

menos cierto, confuso,

disolviéndome en aire

cotidiano, burdo

jirón de mí, deshilachado

y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido

un año más, y eso es muy duro.

¡Mover el corazón todos los días

casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario

morirse muchas veces mucho.

 (Áspero mundo)

Adiós. Hasta otra vez o nunca

Adiós. Hasta otra vez o nunca.

Quién sabe qué será,

y en qué lugar de niebla.

Si habremos de tocarnos para reconocernos.

Si sabremos besamos por falta de tristeza.

Todo lo llevas con tu cuerpo.

Todo lo llevas.

Me dejas naufragando en esta nada

inmensa.

Cómo desaparece el monte

-me dejas…-,

se hunde el río

-…en esta…-,

se desintegra la ciudad.

Despiertas…

(Áspero mundo

Sol de la mañana, de Edward Hopper.
Sol de la mañana, de Edward Hopper.

Otro tiempo vendrá distinto a este

Otro tiempo vendrá distinto a éste.

Y alguien dirá:

«Hablaste mal. Debiste haber contado

otras historias:

violines estirándose indolentes

en una noche densa de perfumes,

bellas palabras calificativas

para expresar amor ilimitado,

amor al fin sobre las cosas

todas».

Pero hoy,

cuando es la luz del alba

como la espuma sucia

de un día anticipadamente inútil,

estoy aquí,

insomne, fatigado, velando

mis armas derrotadas,

y canto

todo lo que perdí: por lo que muero.

 (Sin esperanza con convencimiento)

Porvenir, de Emilio Pazos Rodríguez.
Porvenir, de Emilio Pazos Rodríguez.

Porvenir

Te llaman porvenir

porque no vienes nunca.

Te llaman: porvenir,

y esperan que tú llegues

como un animal manso

a comer en su mano.

Pero tú permaneces

más allá de las horas,

agazapado no se sabe dónde.

… Mañana!

Y mañana será otro día tranquilo

un día como hoy, jueves o martes,

cualquier cosa y no eso

que esperamos aún, todavía, siempre.

 (Sin esperanza con convencimiento)

Me basta así

Si yo fuese Dios

y tuviese el secreto,

haría

un ser exacto a ti;

lo probaría

(a la manera de los panaderos

cuando prueban el pan, es decir:

con la boca),

y si ese sabor fuese

igual al tuyo, o sea

tu mismo olor, y tu manera

de sonreír,

y de guardar silencio,

y de estrechar mi mano estrictamente,

y de besarnos sin hacernos daño

—de esto sí estoy seguro: pongo

tanta atención cuando te beso-;

entonces,

si yo fuese Dios,

podría repetirte y repetirte,

siempre la misma y siempre diferente,

sin cansarme jamás del juego idéntico,

sin desdeñar tampoco la que fuiste

por la que ibas a ser dentro de nada;

ya no sé si me explico, pero quiero

aclarar que si yo fuese

Dios, haría

lo posible por ser Ángel González

para quererte tal como te quiero,

para aguardar con calma

a que te crees tú misma cada día

a que sorprendas todas las mañanas

la luz recién nacida con tu propia

luz, y corras

la cortina impalpable que separa

el sueño de la vida,

resucitándome con tu palabra,

Lázaro alegre,

yo,

mojado todavía

de sombras y pereza,

sorprendido y absorto

en la contemplación de todo aquello

que, en unión de mí mismo,

recuperas y salvas, mueves, dejas

abandonado cuando —luego— callas…

(Escucho tu silencio.

Oigo

constelaciones: existes.

Creo en ti.                                

Eres.                                  

Me basta).

 (Palabra sobre palabra)

Suscríbete a nuestra newsletter

Únete a nuestra comunidad. Así podremos invitarte a los eventos que organizamos y estarás al tanto de convocatorias y concursos.