Seguro que alguna vez te ha ocurrido que has experimentado una sensación intensa, pero no has sabido identificarla con un nombre. Quizás es que no lo tenía.
Es lógico, son tantas las emociones y sensaciones que pueden venir provocadas por diferentes situaciones o en diversos contextos, que parece prácticamente imposible que todas reciban un nombre o que no puedan ser englobadas por un concepto más genérico.
Este hecho irrefutable es lo que hizo que en 2021 se escribiera The Dictionary of Obscure Sorrows, un libro que da nombre a emociones que no habían sido explicadas y nombradas hasta ahora.
El origen de este diccionario surge en 2006 cuando un joven estudiante del Macalester College, en Minnesota, estaba intentando escribir poesía y en muchas ocasiones, no encontraba las palabras adecuadas para expresar todo lo que sentía.
John Koenig, el joven escritor y poeta en cuestión, pronto se dio cuenta de que necesitaba crear conceptos nuevos para emociones nunca explicadas. Por ejemplo, pensó en cómo llamar a la sensación de que cualquier persona con la que te cruzas tiene una vida igual de compleja que la tuya o cómo definir ese momento en el que descubres en el rostro de alguien conocido, una novedad que nunca habías advertido.
Fruto de estas disquisiciones, apareció en 2021 The Dictionary of Obscure Sorrows (a.k.a El diccionario de los pesares oscuros).
Koening afirma con contundencia que a través del lenguaje, todo es posible. Esto quiere decir, tal y como él mismo argumenta, que ninguna emoción, por oscura que sea, es indefinible.
Al ser humano le es muy difícil imaginar conceptos sin etiquetarlos con palabras. Sin embargo, estos conceptos existen, y no por no nombrarlos dejarán de existir. Son sensaciones y emociones que experimentamos de verdad, de alguna forma, más allá del pensamiento, pero que somos incapaces de nombrar.
Y cuando queremos poner estas emociones y sensaciones por escrito, nos enredamos en una maraña de conceptos que, a veces, nos alejan cada vez más de la idea primigenia y entonces viene la frustración, el enojo, la tristeza.
15 emociones que ya podemos llamar por su nombre
El proyecto de John Koenig pretende dar voz a estas emociones, aparentemente efímeras e innombrables, para que no caigan en el olvido. Su creación ha dado la vuelta al mundo; su primer trabajo, anterior a la publicación del libro, apareció en Internet, y la primera lista, que contenía nada menos que veintitrés palabras, fue difundida rápidamente por las redes.
Para dar forma a su peculiar diccionario, Koenig se ha valido de etimologías de diversos orígenes (latín, alemán, griego…), lo que demuestra que la compilación no es, en absoluto, arbitraria, sino que sigue un razonamiento concreto. Por otro lado, con ello también queda demostrada la extraordinaria cultura del escritor, que ha investigado profusamente en la lingüística.
A continuación, te dejamos con 15 emociones que el autor ha recopilado en su diccionario. Las correspondientes definiciones no se han rescatado literalmente, sino que se ha intentado reproducir su sentido teniendo en cuenta el contexto.
- Anoscetia: la ansiedad que produce no conocer quién eres realmente.
- Chthosis: la plena consciencia de saber que sabes muy poco.
- Dès vu: la plena conciencia de que un momento concreto se convertirá en algo especial para el recuerdo.
- Heartworm: una relación del pasado que ya no conservas pero que permanece viva en tu interior, como si no estuviera acabada del todo.
- Kenopsia: la inquietud que producen los lugares vacíos que dejas atrás en tu vida.
- Lutalica: la sensación de que uno mismo es mucho más que las categorías en las que la sociedad te ubica.
- Morii: la necesidad de captar por encima de todo una experiencia o una sensación que son fugaces.
- Occhiolism: la seguridad de que tus sentidos son extremadamente limitados.
- Opia: la sensación de incomodidad y ambigüedad que produce el contacto visual con otra persona.
- Socha: la vulnerabilidad que los/as demás esconden.
- Sonder: la sensación de que cada persona con la que te cruzas tiene una vida compleja como la tuya.
- Vemödalen: la sensación de frustración al comprobar que la fotografía que has tomado pensando que era una instantánea única y original no es más que una más de las muchas que existen de lo mismo.
- Yráth: necesidad de misterio en una época en que las respuestas son demasiado fáciles.
- Zenosyne: la percepción de que el tiempo se mueve cada vez más rápido.
- Witherwill: el deseo imperioso y profundo de estar libre de responsabilidades.
Definitivamente, las palabras tienen el poder de abarcarlo todo.
Gracias a Sonia Ruz Comas, especialista en Cultura e Historia Medieval.
Fotografía de portada Veronika Ward.
