Las cartas ganadoras de la II edición del concurso Palabras Mayores

Las cartas ganadoras de la II edición del concurso Palabras Mayores

A mediados de abril de 2024, desde Cultura Inquieta animábamos a los mayores a participar en una nueva entrega de nuestro certamen de escritura para sabios y sabias de más de 65 años. Ahora, conocemos por votación popular las 10 cartas ganadoras.

El bonito y estimulante certamen de Palabras mayores lo organizamos desde Cultura Inquieta junto a Iberdrola.

El plazo de votación pública se cerraba el lunes 22 de julio, a las 10:00 h en horario de España peninsular. Con 2.000 euros en premios repartidos de la siguiente manera:

  • 600 euros para el escrito ganador.
  • 400 euros para el segundo puesto.
  • 300 euros para el tercer puesto.
  • 100 euros para los puestos del cuarto al décimo.

Como en la edición anterior, el jurado formado por miembros de Cultura Inquieta ha contado con el escritor y profesor de creación literaria Adolfo Gilaberte para seleccionar las 25 cartas finalistas y las 25 historias que más nos han llegado.

A continuación os dejamos las 10 cartas ganadoras.

Primer premio, dotado con 600 euros

@luciafernandezcivico 

"Cuando era pequeña, alrededor de mis cuatro años vi en una juguetería un oso de peluche, claro el que se usaba en esos tiempos, muy muy grande.

Paradita frente a la vidriera y acercandomé era de mi mismo tamaño.

Al día siguiente le dije: "Papá, ¿me comprás el oso?" Él me respondió: "Sí".

Pronto apareció sobre una mesa, una silla donde estaba sentadito un osito igual pero pequeño; con la altura de la mesa y silla mi papá quiso simular un tamaño mayor.

El oso fue pequeño, pero lo que fue muy muy grande fue mi sorpresa.

Lo quise mucho, y me acompañó hasta que el serrín de su interior se filtró por unas puntadas que se fueron descosiendo.

Ly

Mayo 16, 2024".

Segundo premio, dotado con 400 euros

 @elsamargarita.perez

"La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas. Cuando los sueños pendientes ya no importa que se hagan realidad. La vida es para ser disfrutada y no sobrellevada. Mi edad está solo en mi documento y en mi cara llena de arrugas. Mi espíritu, mis ganas y los sueños que tengo y voy a cumplir son mi motor de vida y voy por más. Ser libre no es hacer lo que quiero, sino disfrutar de lo que estoy haciendo. Hoy no le pido nada más a la vida. Solo agradezco por lo que soy, por lo que tengo y por lo que está por venir".

Tercer premio, dotado con 300 euros

@chemaluceron

"Miedo me da el acordarme de mi viaje a Alemania, miedo me da el acordarme. Salí de la estación del Norte de Madrid, era un veintiséis de julio de 1960, un calor terrorífico, yo solo una maleta de veinte duros y mis alpargatas, el billete hasta Stuttgart y 300 pesetas en el bolsillo y mi pasaporte de turista, sin saber leer ni escribir.

Un viaje bueno hasta San Sebastián, fui en un departamento con unos chavales que iban de vacaciones a la playa, allí se apearon y me desearon suerte. Empezó mi calvario, llegó el tren a Irún y todos abajo, me salí a la calle, faltaban tres horas para salir con dirección a Paris. Por la calle pasé a orinar a un urinario y me cobraron 20 francos, si hubiese podido hubiese cogido la orina, pero ya no tenía remedio. Salió el tren a las 11 en punto, paraba el tren en Paris y estaba lloviendo, cogí una camioneta que trasladaba a la gente de una estación a otra con tan mala suerte que me llevó a la estación que no era, le enseñé el pasaporte a unos gendarmes y fueron tan buenos que me acompañaron a la otra estación. Toda la noche de espera hasta las 7 de la mañana que salía el tren para Stuttgart. Qué noche. Por fin a las 7 de la mañana arrancó el tren, no recuerdo la hora, pero si recuerdo que había un río grande y en mitad se paró el tren y llegaron los guardias y empezaron a mirar las maletas, la mía ni la miraron y pensé, si abren mi maleta y me quitan el bocadillo que me quedaba me hubieran hecho la puñeta. Pero no, tuve suerte y no la tocaron. Qué viaje solo pensando qué me encontraría allí.

A las 7 de la tarde paraba el tren en Stuttgart y una vez ya en la sala de espera enseñé el pasaporte a un guardia y me acompañó al sindicato que estaba muy cerca y había un intérprete argentino y apenas si lo entendía, al final me dieron una hoja con unas señas para que me dieran trabajo y me marché a la estación a pasar la noche. A las ocho de la mañana estaba ya en la puerta de la oficina, les di la esquela y ellos me dieron otra, me fui a la estación, se la di a un guardia y me sacó un billete de tren y me decía Oven Esslingen, monté en el tren y a las tres estaciones oí algo de Esslingen y me apeé del tren, me salí fuera y vi a un señor en una garita con barrera, le enseñé la esquela y en dos minutos salió un mercedes y me invitaron a subir y me llevó a una obra en la que estaban trabajando entre el agua, salió un rubio grande, me acompañó a dejar la maleta en la barraca encima del agua y me señaló que fuese con él y en un garito grande tenían la herramienta. Me da un pico y me manda con los del agua y yo me negué, empezó a chillar y yo le señalaba mis alpargatas y después de 10 minutos chillando me dio unas botas hasta la rodilla y así fue mi comienzo en Alemania. Yo fui sin papeles".

Cuarto premio, dotado con 100 euros

Carmen Enelis

"Querida nieta:

No recuerdo cuando empecé a ver el mundo cabeza abajo. Creo que fue en el colegio durante el recreo.Me sudaban las manos y las compañeras me rechazaban. Así que me decidí a hacer el pino apoyada en la pared. A eso no me ganaba nadie.Supongo que no se me verían las bragas ¡Ah, no! llevaba cucos bajo el uniforme ¡Que feos eran ¡ anchisimos! ¡con tal de ocultar nuestro cuerpo ...!

Y con tanto pino me puse fuerte y bonita y entonces en el recreo prefería mirar de lejos a los muchachos que tonteaban en la plaza. Y conseguí un novio al que no le importaba el sudor de mi mano¿ Como se llamaba aquel chico? ¡Era guapísimo y muy alto!¡Qué difícil es recordar! ¿Qué estaba haciendo?¡Ah! una carta para mi nieta. No creo que le interese. Es buena, pero se aburre conmigo ¡los jóvenes son unos egoístas! yo, desde luego, no era así.
¿Por donde iba? … el terrao, el terrao del colegio. ¿Cómo nos dejarían las monjas subir allí? ¡menudas eran! Sor María Jesús no sonreía nunca. Yo sí. A mi me gusta sonreír y aunque esté triste, me dura poco. También me duelen las rodillas pero me aguanto.

Ir a la farmacia, ir a la farmacia, que no se me olvide ir a la farmacia. Y tengo que tomar el sol por la vitamina D¿ o era la C? menos mal que tengo la televisión y los concursos. Y los recuerdos cuando recuerdo. No me pierdo "La ruleta de la fortuna" porque me da alegría ver que adivino algunas palabras. Mi mente a veces se queda quieta.

Mis hijos dicen que coma bien, saludable se dice ahora. ¡Qué aburrimiento! me zampo lo que quiero y cuando quiero. Me llaman al móvil que casi no me aclaro -¿Qué has comido hoy?

¿has salido a andar?-¡Vaya unas preguntas! ¡Me meto yo en sus vidas! También me exigen que escriba para activar las neuronas por no se que de Ramón y Caja!. Aunque sea la lista de la compra o un diario o un cuento que me sabía de pequeñilla ¿donde estarán? ¿por qué no los habré guardado? ahora me gustaría leerlos pero ¡claro! me quitaron mis muebles y me pusieron unos de lkea que no cabe nada:-¡ Verás, mamá, que bonito todo!¡qué blanco y que luminoso!¡vas a estar agustisimo!

Ya ahora abro cómodas y busco por los cajones y sigo cabeza abajo como cuando el pino, pero ya de vieja ¡Jesús, qué jartura!

Se me olvidaba decirte que a pesar de decir estas cosas que digo, te quiero muchísimo y estoy deseando que vengas a verme.

Tu abuela
Enelis".

Quinto premio, dotado con 100 euros

@residenciabetania (Magdalena)

"En Zaragoza a 16 de mayo de 2024
No escribo una carta desde que tenía novio.
En todas las cartas le decía que le quería mucho, solo estuve con éste novio, que luego fue mi marido, era una persona muy buena además de guapo.
Un beso al cielo.
Magdalena".

Sexto premio, dotado con 100 euros

@soledadlaragon 

"Me lo han pedido mis hijos: ¿Mamá, a quién escribirías una carta?
Inmediatamente pensé en ti

Oviedo, mayo 2024

Querido abuelo, te echo de menos.
A mis muchos años aún añoro tu voz, la serenidad con que te enfrentabas a sufrimientos y dificultades. Lo sociable y mediador que eras y lo feliz que hiciste mi infancia y adolescencia.
Gracias abuelo, por eso te escribo, para agradecerte aquellos veranos que olían a hierba segada, a empanada y romerías. Los otoños nostálgicos con sabor a castañas asadas. La escarcha del invierno que rompíamos con las madreñas y los carámbanos colgados del alero. Y las magníficas primaveras con sus juegos alrededor de la panera y, al terminar el día, los cielos llenos de estrellas.

Gracias otra vez "guelín", abuelo, y un abrazo muy fuerte de

Sole

Soledad Lara González".

Séptimo premio, dotado con 100 euros

@jimenalee_

"Jimena: Recibí tu cariñosa carta en el paquete de las medias. Veo que estás muy contenta en la universidad y me hablas de tus profesores, en especial el de Literatura. Te confieso que nunca tuve un "profe" de Literatura y mi mejor profesor han sido los libros que he leído".

Octavo premio, dotado con 100 euros

 @pppaulalozano

"Domingo 5 de mayo de 2024

El otro día visité el lugar en el que nací y me crié, Cabezagorda, y me llevé la mayor desilusión del mundo. Aquello era solo ruinas. Me impresionó ver escombros donde antes hubo tanta felicidad. Pienso que todas las ilusiones son así: poco a poco, se van derrumbando. Se desmoronan como las paredes de un edificio hasta que solo quedan cuatro piedras en pie. Pero nos queda la alegría de haberlo vivido y poder contarlo.

Para vivir cerca del campo y criar a los animales, fue mi familia la que construyó allí el pequeño poblado, pensando más en su ganado que en su propia comodidad. El agua más cercana estaba a media hora de distancia con caballería. No había luz eléctrica, no había nada.

Tuvimos una infancia muy feliz sin tener nada material. Simplemente, el oír los cencerros cuando venían los ganados a recogerse por las noches, ya nos daba mucha alegría. Con cualquier cosa ya éramos felices, jugando con una flor, con una lagartija.

Uno de los grandes recuerdos que tengo es cuando mi padre volvía del campo y me decía: Mari, ve al morral a ver lo que hay ahí. Me traía algo de su merienda. A veces chorizo, otras un torrezno. Aquello me sabía muy bueno. Nuestras mayores, cuando iban al pueblo, traían alguna naranja y las partían a trozos para repartir, aquello era un gran capricho. En vísperas de la Navidad, hacían una gran masada de tortas dulces y antes de amanecer, se levantaban las tías y nos traían a la cama un trozo de torta y un traguillo de anís o moscatel.

Estuvimos visitando Cabezagorda en familia, mis nietos parecían investigadores, no paraban de preguntar qué enseres teníamos, si había muebles, ropas. No teníamos ni lo imprescindible, pero no echábamos nada en falta porque no conocíamos otra cosa. Solo teníamos mucha ilusión.

Cuando volví a mi casa después de la visita, estuve toda la tarde emocionadísima, sin ganas de hacer nada más que recordar. Mi marido dice que parecía un gorrioncillo viejo acurrucado en el sofá.

Le doy gracias a la vida por la familia tan buena que tengo, se ha multiplicado y ahora ya somos bisabuelos. También por las comodidades de las que ahora disfrutamos y por los recuerdos tan bonitos que guardo. El que haya sido un poco peor, lo olvido, porque a veces es necesario olvidar. Si no nos fijásemos tanto en lo material, sino en el cariño y la convivencia, seríamos mucho más felices todos.

Un abrazo y mucha felicidad para mis seres queridos y un recuerdo para mis enemigos.

M.a Emilia".

Noveno premio, dotado con 100 euros

Esther Aristieta Encinas

"lrun, 14 de abril de 2024

Querida hermana, en tu última carta me dices que estás preocupada por mí. Me preguntas si me encuentro sola. Puedes estar tranquila. Es todo lo contrario. Estoy contenta, mi vida ha cambiado completamente. He conocido mucha gente y, no lo creerás, pero paso más tiempo fuera de casa que en casa.

Tengo una vecina, Elvira, con quien antes nunca había intercambiado más de 4 palabras en las escaleras pero que, cuando Andrés falleció, se presentó una tarde en mi puerta con un bizcocho y me preguntó: ¿me invitas a un café con leche? Desde ese día no nos hemos separado. Me ha presentado a mucha gente. Está metida en el movimiento por las pensiones y ahora yo también me he asociado. Nos juntamos cada lunes a las 12 del mediodía en la plaza para pedir una pensión mínima y justa para todos y todas. También hacemos una pequeña manifestación una vez al mes. Si me ve Andrés sujetando la pancarta se vuelve a morir del susto. A mí me parece que estoy haciendo algo bueno. No sabes cuanta gente hay, de nuestra edad, a la que no le llega la pensión para vivir. A fin de mes tienen que elegir entre calefacción o comida.

Hemos hecho un pequeño grupo, algunos matrimonios y otros viudos o solteros.
Los hombres se conocen porque trabajaron juntos en la misma fábrica. ¿Te acuerdas de las huelgas del metal? Pues estos estuvieron en todas .. Manuel, uno de los viudos dice que nada se consigue en solitario, que hay que estar unidos y que también dice que nunca te regalan nada, ­que todo se consigue luchando y para terminar añade:
¡ Y ahora tocan las pensiones !

Espero que tú y tu familia estéis bien. Nada me gustaría más que verte y ahora, que me he vuelto más valiente, cualquier día cojo el tren y me presento en tu casa.

Recibe un beso muy grande de tu hermana que te quiere".

Décimo premio, dotado con 100 euros

@puntomniapomar (Sebastiana Polo Balaguer)

"Badalona, 8/4/2024

Querida amiga María,

Sé que no te esperas esta carta, pero encontré tu dirección en una carpeta y me dio mucha alegría porque podría saber de ti. Esto fue una sorpresa y desde entonces no paro de pensar en ti y en todos las cosas que hacíamos cuando no estaban nuestras madres. ¿Te acuerdas cuando te hice el sujetador? Nos escondíamos para hacerlo porque nos daba vergüenza de que nuestras madres lo vieran. Yo cogí un trozo de sábana blanca de mi madre, hice un dibujo, lo corté y a fuerza de pruebas salió.

Sobre todo aprovechábamos mucho el tiempo, nos hacíamos las muñecas rellenas de lana, para acabar les hacíamos los vestiditos y después venía lo peor, la riña de nuestras madres.

¡Cómo cambian los tiempos! Ahora eso sería impensable.

María tengo una idea y espero que la aceptes, es la siguiente:

Te invito que vengas a mi casa los días que quieras, sé que estás sola como yo y tenemos muchas cosas que contarnos.

Espero tus noticias y un cariñoso abrazo para ti.

S. Polo".

«Envejecer es como subir a una montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena».

Ingmar Bergman

Gracias a la colaboración de Iberdrola.

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