Hay artistas que pinchan música y otros que crean mundos. Hace unos días, cogimos un vuelo para presentarnos en el imponente Sphere de Las Vegas, donde el DJ y director creativo Solomun, hizo ambas cosas y estuvimos allí para vivirlo.
Casi 9.000 kilómetros para presenciar un espectáculo que va más allá del sonido en el que Solomun no solo abrió la noche para Anyma, el proyecto audiovisual que fusiona música electrónica con visuales inmersivas, sino que nos sumergió en una experiencia cuidadosamente diseñada para transmitir su visión sobre el poder sanador de la música.
Cada detalle del espectáculo, desde la selección musical hasta las visuales hipnóticas, ha sido concebido por él, construyendo un relato sensorial que nos envolvió por completo.
Durante una hora, todos los asistentes fuimos testigos de una mente creativa en su máxima expresión. No se trató solo de una sesión de DJ, fue una narrativa en movimiento, en la que cada transición se sentía como el nuevo capítulo de una historia que nos arrastraba sin darnos cuenta.
Y es que Solomun no es un DJ cualquiera. Es un contador de historias y un arquitecto del sonido. Nacido en Bosnia y criado en Alemania, lleva años redefiniendo el house y el techno con un estilo melódico y profundo.
Su sello Diynamic Music ha sido cuna de artistas emergentes, sus legendarios sets en Ibiza han marcado una generación y sus remezclas para nombres como Depeche Mode o Lana del Rey han llevado su esencia a otro nivel.
Pero si algo ha convertido esta noche en historia, es el lugar y el concepto que la envolvía. Anyma, el proyecto audiovisual de Matteo Milleri (de Tale of Us), ha llevado la música electrónica a una nueva dimensión con su residencia en Sphere Las Vegas, el recinto más tecnológicamente avanzado del planeta.
Más que un concierto, cada show de Anyma ha sido una sinfonía de luz, sonido y arte digital, donde la música y las visuales hiperrealistas se fusionan en una experiencia multisensorial que borra los límites entre lo real y lo virtual. Un viaje futurista donde mitología y tecnología se encuentran y donde cada beat late al ritmo de un universo digital en expansión.
Como uno de los últimos artistas invitados Anyma, esta residencia histórica, Solomun dejó atrás su papel habitual de DJ para convertirse en un director creativo total. Un espectáculo irrepetible con una estética precisa, donde su pasión por el cine y la narración cobraron vida a través de sonidos y proyecciones envolventes.
"Quizás sorprenda a algunos esta parte de mi historia: mi pasión por contar relatos a través de imágenes en movimiento. Siempre he puesto la música por encima de todo, sin distracciones visuales. Yo no hago shows, hago fiestas. Pero aquí, en esta pantalla colosal, tenía que ser un espectáculo: uno que narrara la fuerza divina de la música y el lenguaje universal de la danza".
No fue simplemente ver a Solomun en un espacio nuevo, fue presenciar cómo moldeaba la experiencia para que encajara perfectamente con el lugar, guiándonos a través de un concepto narrativo que nos hizo viajar a lo más profundo de su mensaje.
Y al final, cuando el último acorde se desvaneció en el aire, entendimos lo que quería decirnos desde el principio:
"Mientras la música suene, no hay nada que temer".
