Una serie fotográfica muestra a pasajeros de metro que encuentran a sus dobles en anuncios publicitarios
Todos y todas tenemos, al menos, un doble por el mundo o eso afirman varios estudios.
Todos y todas tenemos, al menos, un doble por el mundo o eso afirman varios estudios.
El ombliguismo crónico al que nos hemos visto conducidos y conducidas es causa directa de un sistema capitalista que entiene el éxito como un conjunto de metas que se alcanzan desde la individualidad y desde una desorbitada idea de productividad.
Durante la infancia, esa primera y mágica etapa de nuestra vida, estamos libres de juicios y prejuicios hacia nosotros mismos y los demás porque lo vemos todo desde el prisma de una inocencia y una limpieza que, por desgracia, vamos perdiendo conforme vamos creciendo.
Las redes sociales están que arden. La espera ha merecido la pena, esta madrugada los fans han podido por fin disfrutar al completo de Shakira - BZRP Music Sessions #53 que no ha dejado indiferente a nadie por los múltiples dardos que dedica a su ex pareja, Gerard Piqué.
Hay una serie de aplicaciones y de programas que se han convertido en parte de las rutinas de muchísimas personas, tanto a nivel profesional como para su uso personal.
Aunque las redes sociales supuestamente se crearon para compartir el día a día y la vida de quienes deciden abrirse un perfil y acumular un número de seguidores y seguidoras, el "postureo" imperante y los "lifestyles" impostados se han convetido en una dictadura.
Al hecho de que todas las personas tenemos un teléfono móvil, le sumamos la tendencia a exponer nuestras vidas en las redes sociales y el resultado es una peligrosa obsesión por lucir perfectos y perfectas en cada uno de los "selfies" que nos hacemos o en cada una de las fotos en las que aparecemos.
La controvertida figura del multimillonario Elon Musk ha extendido su alargada y oscura sombra al mundo de las redes sociales con un cuestionable y polémico estreno como dueño de Twitter.
La paradoja es que en una sociedad hiperconectada de manera virtual por las leyes del algortimo, la desconexión a la realidad es tal que la mayoría de lxs adolescentes creen que leer les aísla y las redes sociales les mantiene conectadoxs, según un estudio.
Según los psicólogos y los expertos, los y las adolescentes no deberían tener teléfono móvil hasta los 18 años y esto supone una batalla para padres y madres de todo el mundo que ven cómo sus hijos y sus hijas piden un dispositivo cada vez más pronto.