“Como México, no hay dos”, qué mejor refrán popular para expresar la personalidad única y la esencia tan mágica que tiene este país y que tuvimos la suerte de experimentar de la mano de Coca-Cola, que nos llevó de viaje hasta su capital: Ciudad de México.
Aquí tenéis un dietario personal de nuestra estancia, acompañado de las cinco razones por las que creemos que debéis hacer este viaje.
1. Naturaleza: verde que te quiero verde… y morado
Nuestro primer día amaneció con un cielo despejado, cosa que hizo todavía más agradable el paseo que hicimos por el parque de la Alameda. En este fantástico parque pudimos ver una pequeña píldora de una de las mejores cosas de México, su naturaleza.
Las calles estaban teñidas de verde y morado, ya que por todas las avenidas por las que paseamos nos acompañaban las jacarandas, un árbol que destaca por tener unas flores lilas y que perfumaban dulcemente la brisa primaveral.
Siguiendo con la naturaleza, al día siguiente, Coca-Cola también nos llevó al parque Quetzalcóatl, que consiste en un conjunto arquitectónico y ecológico diseñado por el arquitecto Javier Senosiain. Es una obra que destaca por su adaptación al paisaje y que, junto a piezas artísticas que nos remiten a artistas como Gaudi o Dalí, crean un conjunto muy orgánico y original. La composición arquitectónica tiene forma de serpiente y está rodeado por jardines verdes, fuentes con aguas cristalinas y naturaleza, donde la obra se adapta al espacio natural.
Hemos de confesar que tras entrar en el llamado Nido, nos quedamos tan impactados e hipnotizados por su belleza que podríamos asegurar que sufrimos el llamado Síndrome de Stendhal, aunque “sufrir” tampoco sería la palabra apropiada, ya que no hicimos otra cosa que disfrutar.
El Nido es una pequeña cueva, cuya cúpula está formada por un mosaico de cristales que reflejan luces de colores sobre su fuente de agua, todo esto hace que experimentes una experiencia sensorial completa. Tu piel siente una sensación cálida por el leve efecto invernadero que produce la estancia, tus ojos no pueden hacer otra cosa que observar maravillados, y tus oídos se dejan llevar por el eco de las voces y la fuente mientras percibes un cierto aroma vegetal cada vez más intenso.
2. Comida: para todo mal, mezcal y para todo bien… también
Una de las primeras cosas en lo que uno piensa cuando sabe que va a viajar a otro país es en su gastronomía: “¿Estará buena?”, “¿Qué platos tienen?”, “¿En qué consiste su comida?”, en el caso de México su fama le precede, pero aún así teníamos muchas ganas de probar comida 100% mexicana.
También teníamos muchas ganas de descubrir lo que Coca-Cola nos había preparado, y es que la jornada empezó con un evento en el que revelaron su campaña Share a Coke, donde puedes mostrar tu cariño y afecto hacia tus seres queridos con las latas de este refresco.
¿Y cómo? Gracias a que podrás encontrar recipientes con todos los nombres y apodos habidos y por haber, e incluso puedes crear tu propio mensaje, encontrando así una forma de conexión entre Coca-Cola, tú y la gente que quieres.
Allí, aparte de presenciar diversas actividades como probar el Meme-ry maker, que permite subir fotos, convertirlas en memes y compartirlas, también tuvimos la oportunidad de probar un aperitivo de pura gastronomía mexicana.
Después del evento e inspirados por este movimiento Share a Coke, decidimos también compartir una comida todos juntos.
Tras andar por el zócalo, del cual hablaremos más adelante, fuimos a la famosísima Casa de los Azulejos. Es un edificio situado cerca del centro de la ciudad de Mexico, en una de las calles perpendiculares de la plaza de la Constitución, caracterizado por lucir una fachada llena de baldosas de color azules y blancas, en su interior se esconde un restaurante precioso y con un menu delicioso, aunque siempre iba acompñado de una pregunta: “¿esto pica?”.
Allí, probamos algunos platos típicos como los tamales, los tacos, el mole, etc. y también, hemos de confesar que alguna que otra margarita, y, aunque teníamos las expectativas muy altas, estos platos las superaron con creces, de hecho se nos está haciendo la boca agua escribiendo este texto y recordando su cocina.
3. Cultura: de los aztecas hasta Frida
Si eres una persona que le gusta la cultura y la historia, cosa que supongo acertadamente si estás leyendo este dietario personal, México es una gran opción para ti, ya que la historia y la identidad de este país se puede palpar en cada rincón. Desde el periodo azteca, hasta los intelectuales exiliados durante la Segunda Guerra Mundial, pasando por la conquista del continente americano.
Por ejemplo, si te sitúas en la plaza de la Constitución, que además es una de las plazas más grandes del mundo y tiene una espectacular bandera mexicana de 50m de largo, podrás observar la gran Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y a su derecha el Museo del Templo Mayor.
Este templo era un centro religioso y político del Imperio Mexica, dedicado a Huitzilopochtli, el Dios del sol y de la guerra y Tláloc, el Dios del agua y de la lluvia. El original fue destruido tras la conquista en el año 1521, y sobre él se construyó la Catedral Metropolitana, usando las piedras del mismo templo.
Fue redescubierto hace casi 50 años, en el 1978 y se ha dedicado un espacio para su admiración y conservación, ver las dos construcciones una al lado de la otra es una experiencia impactante y un claro testimonio de la extensa historia de este país.
En cuanto a la catedral, es una de las más grandes de América y tardó más de dos siglos en construirse, por eso mismo podemos observar una amalgama de estilos arquitectónicos que conviven en un solo edificio, el gótico, el barroco y el neoclásico.
Uno de los secretos que esconde esta catedral y que también tiene en común con muchos de los edificios y casas de Ciudad de México es su inclinación. Esta capital fue construida encima del lago de Texcoco, aquí los aztecas vivían en una ciudad flotante con canales, pero cuando llegaron los conquistadores españoles, que no estaban acostumbrados a vivir en un lugar así, empezaron a secarlo a través de sistemas de drenaje y desviando ríos.
Una vez drenado se empezó a construir sobre el terreno, que, pese a que ya no era un lago, seguía teniendo un suelo blando y fangoso, lo que acabó provocado que a lo largo de los años los edificios se fueran hundiendo o inclinando, y la espectacular catedral no es ninguna excepción.
4. Actividades y más actividades
Como guinda del pastel, la última noche, Coca-Cola nos llevó a otro parque, pero esta vez de atracciones, el Parque Aztlán, para ser más exactos, el cual estaba abierto solo para nosotros. Allí nos pudimos subir a un montón de máquinas y jugar a juegos de feria durante horas, a parte de que habían organizado una serie de actividades al ritmo de un DJ.
Aunque es una actividad poco turística y atípica para un viaje a México sí que es una muestra de la cantidad de cosas que puedes hacer en tu viaje en esta maravillosa ciudad, que tiene opciones para todos los gustos, como por ejemplo la famosísima casa azul de la artista Frida Kahlo, el gran catálogo de protestas culturales que ofrecen, -¡Y es que nos encontramos ante la segunda ciudad con más museos del mundo!-, escuchar la música de una banda de mariachis, pasear por el bohemio Barrio de San Angel, visitar el colorido Xochimilco, también conocida como la Venecia mexicana y un largo etcétera.
5. Su gente: aquí nadie es forastero
El historiador Cario Ginzburg una vez escribió, “nadie es forastero”, y esta frase describe muy bien la personalidad de los mexicanos. Como extrangero siempre intentas adentrarte en una cultura ajena a la tuya con todo el respeto y aceptación posible pero aún así siempre hay cosas que te sorprenden, en este caso, la gran sorpresa del viaje ha sido las personas con las cuales hemos podido compartir esta experiencia, especialmente los habitantes de la ciudad.
Nos hemos sentido siempre muy acompañados y bienvenidos por personas que destacan por su honestidad, respeto y amabilidad, y siempre dispuestos a mantener una agradable y enriquecedora conversación de la cual siempre aprendías algo.
Gracias:
Este viaje ha sido un sueño, y Ciudad de México se ha convertido en uno de nuestros destinos favoritos, agradecemos a Coca-Cola por permitirnos vivir esta experiencia que nos ha sumergido de lleno en esta cultura mexicana tan rica e interesante.
Los recuerdos que nos llevamos de estos días serán eternos, y por eso, siguiendo el espíritu de Share a Coke, queríamos compartir con vosotros este dietario personal de nuestro viaje.
