4 minutos para flotar por el universo, para dejarnos arrastrar por la ausencia de gravedad y ser felices, felices de verdad.
El pequeño film Wanderers, narrado por Carl Sagan, recrea las arrebatadoras vistas espaciales que con suerte algĂșn dĂa visitaremos.
Somos muchos los que crecimos aprendiendo astronomĂa con la serie documental Cosmos: un viaje personal, de Carl Sagan. Ăl nos enseñó que la ciencia es mĂĄs una forma de pensar que un cuerpo de conocimiento, y que para criaturas tan pequeñas como nosotros la vastedad es soportable solo a travĂ©s de la imaginaciĂłn.
Este arrebatador cortometraje nos trae a Sagan de regreso y, sobre todo, nos hace anhelar aĂșn mĂĄs un viaje por las estrellas.

Wanderers, del artista digital y animador Erik Wernquist, combina impresionantes visualizaciones del espacio, que ademĂĄs son 100 por ciento reales, con la narraciĂłn de Un punto azul pĂĄlido: una visiĂłn del futuro humano en el espacio, de Carl Sagan.
âQuizĂĄ es un poco tempranoâ, dice Sagan mientras el filme transporta al espectador a los fantĂĄsticos paisajes de lunas distantes y planetas. âQuizĂĄ todavĂa no es el momento justo. Pero esos otros mundos, con sus prometedoras indecibles oportunidades, nos llaman. Silenciosamente, orbitan el sol, esperando.â

La fotografĂa hiperrealista de la pelĂcula es una serie de recreaciones digitales de fotos y datos compilados por la NASA y otras organizaciones astronĂłmicas, lo cual significa que no son simplemente especulaciones fantasiosas; son precursores de las vistas que quizĂĄ algĂșn dĂa veamos en persona.
AsĂ, todos los amantes del espinazo de la noche âcomo llamaba Carl Sagan a la VĂa LĂĄcteaâ del oscuro polvo de estrellas, agradecerĂĄn las posibilidades visuales de brincar del acantilado mĂĄs alto de Urano o de presenciar una tormenta anticiclĂłnica desde JĂșpiter, conocida como el âgran punto rojoâ.



via Faena