¿Cómo puede cambiar tanto un triste objeto abandonado a su suerte en las frías calles de Escandinavia al ponerle un par de ojillos vivarachos y saltones? Eso es lo que debió pensar nuestro héroe del día, el instagramer que se dedica a colocar pares de ojos a objetos inanimados y que se hace llamar "eyebombing".
Un tronco de madera superviviente del largo y frío invierno, una papelera virgen, tuberías jubiladas, y hasta un portero automático, han visto sus tristes y solitarias vidas cambiadas gracias a un par de ojillos expresivos y amables. Por fin recuperan su identidad, la autoestima y las ganas de persistir.
Eyebombing: Instagram | Web

























