[Actualización: El 28 de noviembre de 2021 ha fallecido a los 96 años Justo Gallego, el agricultor y albañil que dedicó 60 años de su vida a construir una Catedral en Mejorada del Campo].
Un día Don Justo hizo una promesa; tras dejar el trabajo que tenía como agricultor, y llevado por su enorme fe, se unió a los monjes trapenses hasta que, 8 años después, enfermó de tuberculosis; durante ese tránsito, le pidió a la Virgen María que le ayudara a superar la enfermedad y que si lo hacía, levantaría una catedral en su honor y con sus propias manos. Ésta es la historia de la Catedral de Don Justo.
La fe mueve montañas; creer en lo que sea, un dios, una pasión, una persona, un ideal o en uno mismo, nos hace capaces de cualquier cosa, puede llevarnos a descubrir que no tenemos límites, que todo es ponerse a derribar muros o, en este caso, a levantarlos.
El popular Justo Gallego Martínez (también muy conocido como Don Justo) ha estado construyendo su propia catedral en Mejorada del Campo (Madrid) desde 1961; sin conocimientos previos de arquitectura y sin haber colocado un ladrillo en su vida, dice que el secreto de las proporciones y las medidas está en hacer el trabajo sin prisa, en unos 58 años.
Don Justo, cumpliendo la promesa que había hecho, comenzó su empresa ante el escepticismo de muchos que han visto como, casi 60 años después, este hombre de fe demoledora ha levantado un monumento que ocupa más de 4.700 metros cuadrados y mide 35 metros de alto desde su punto más bajo hasta su punto más alto.
Utilizando principalmente materiales reciclados y artículos donados por empresas de construcción locales o por personas que creen en su proyecto, el anciano ha hecho desde cúpulas, una cripta o escaleras intrincadas hasta vidrieras de colores que forman parte de una estructura compleja que es un reclamo turístico.
Don Justo confiesa que si volviera a nacer, volvería a hacer la catedral, pero más grande aún; es tal el alcance y la popularidad de la historia de este arquitecto por devoción que hasta protagonizó una campaña publicitaria de Aquarius.
https://www.youtube.com/watch?v=v=tNimfH3sNaY
La gran tristeza de esta increíble historia es que la magia se acaba cuando da de bruces con la realidad y la burocracia; la vida que Don Justo ha invertido en su proyecto podría ser carne de demolición el día que él ya no esté para verlo y sufrirlo.
La obra carece de licencia, planos o proyecto técnico alguno y en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid no hay constancia de registro del edificio, ni siquiera de que se hayan presentado papeles preliminares.
Lo más seguro es que la supervivencia de la catedral, que algunos la comparan con el estilo de Gaudí y ha trascendido hasta en el MOMA de Nueva York, dure hasta que Justo deje de trabajar en ella de lunes a sábado o, hasta que un arquitecto se responsabilice de firmar que es un edificio seguro para el uso público, tarea más que difícil por los materiales empleados.
La creencia de Justo en la imposibilidad, le ha llevado a recibir ya casi 400.000 euros en donativos de gente que tiene fe en una fe que mueve montañas, pilares y estructuras arquitectónicas en un mundo que se mueve por dinero, papeles y licencias que no entienden de nada.
https://www.youtube.com/watch?v=v=AhC2N0eK168
Catedral de Don Justo: Web
h/t: deMilked/El Confidencial
