Al igual que Gaudí en Barcelona o Niemeyer en Brasilia, el arquitecto Freddy Mamani está dando forma muy personal a la estética de toda una ciudad.
En Bolivia, una pujante economía y un renovado sentimiento de orgullo indígena llevaron al surgimiento de un nuevo estilo arquitectónico que introdujo algo de color sobre todo en la ciudad de El Alto.
Durante un viaje a Bolivia, Yuri Segalerba paseó las calles de El Alto para descubrir y fotografiar estos edificios.
Estos extravagantes y coloridos edificios de estilo nuevo andino se denominan Cholet, una mezcla de las palabras "chalet" y "cholo", un epíteto racial desdeñoso que se usa en algunos países latinoamericanos para identificar a la población indígena.
La autoría de este nuevo estilo puede atribuirse al arquitecto autodidacta Freddy Mamani Silvestre y, de su mano, los miembros de la naciente burguesía aymara comenzaron a construir sus casas inspiradas en los colores y las formas del folklore indígena.
Los cholets tienen una estructura fija: en el primer piso hay una actividad comercial: carnicerías, ferreterías, tiendas de comestibles. El segundo nivel alberga un salón de fiestas, mientras que el tercero son apartamentos en alquiler y los propietarios viven en el piso superior.
Estos edificios de El Alto se convirtieron en la representación del éxito, entendida de la misma manera que las sociedades puramente capitalistas.
Durante su viaje a Bolivia, Yuri Segalerba recorió las calles de El Alto para descubrir estos edificios y fotografiarlos enfocándose en el contraste social y arquitectónico que representan.
Todas las imágenes por Yuri Segalerba
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