Miles de años después, la civilización egipcia, su cultura, su modelo de vida y sus impresionantes construcciones siguen siendo un misterio, un auténtico jeroglífico para historiadores y arquéologos que han elaborado cientos de teorías sobre ella.
Teorías que sientan sus bases en lo humano y lo divino, que intentar arrojar luz sobre como una civilización tan antigua tuvo la habilidad y el talento para desarrollar una arquitectura tan compleja y elaborada ¿tuvieron contacto con inteligentes entes extraterrestres quizás?
El penúltimo ejemplo del poderío de esta milenaria cultura, ha sido la parición del obelisco de Asuán (Egipto), un coloso dormido en un lecho de granito que, a pesar de estar inacabado, es una muestra más de los métodos de construcción que estos monumentos monolíticos requerían.
Si se hubiera completado, habría medido aproximadamente 42 metros; se estima que pesa alrededor de 1.200 toneladas y según estudios que datan la obra hace 3.500 años, se cree que Hatshepsut encargó el trabajo durante la dinastía XVIII.
Hatshepsut, reina-faraón de la dinastía XVIII de Egipto, fue la quinta gobernante de dicha dinastía, reinó de ca. 1490-1468 a. C. Gobernó con el nombre de Maatkara Hatshepsut, y llegó a ser la mujer que más tiempo estuvo en el trono de las "Dos Tierras".

Estos antiguos monumentos de cuatro caras los conocemos como obeliscos, por la palabra griega "obeliskos".
Normalmente colocados en las entradas de los templos, son el sello distintivo de la ingeniería del antiguo Egipto; es tal la popularidad que alcanzaron estas construcciones, que más de la mitad de los antiguos obeliscos restantes residen fuera de Egipto, trece se encuentran en Italia, por ejemplo.
El obelisco quedó entrerrado y abandonado porque fue un proyecto más ambicioso de lo habitual y se resquebrajó cuando intentaron liberarlo de la roca; ahora, funciona como un museo al aire libre que ofrece una gran perspectiva de las técnicas de construcción del antiguo Egipto y una atracción turística que sumar al que quiera conocer la historia.
Hubiese sido la mayor pieza de piedra trabajada por el hombre hasta la fecha.

Tallar los monumentos directamente en el lecho rocoso era una técnica común, y los albañiles usaban bolas de piedra para eliminar cualquier imperfección hasta que la superficie fuera lisa.
Todavía existen muestras de estas bolas Dolerite en Asuán que eran más duras que el granito y no se agrietaban ni se rompián después de golpear repetidamente contra la superficie del granito.
"Hubiese sido la mayor pieza de piedra trabajada por el hombre hasta la fecha"

Pero, de no haberse resquebrajado el obelisco ¿cómo lo hubieran hecho salir del suelo en el que fue tallado? Utilizando madera humeda que metían en cavidades rectangulares en la piedra; primero, las ranuras estaban llenas de cuñas de madera secadas al sol y luego, esas cuñas se sumergían en agua y, al expandirse hacían que la roca tallada se desprendiera de su lugar de origen.
¿Cuántos misterios nos tiene todavía reservada la tierra? Infinitos, porque hay algunos que llevan ya más de 3.500 años sin resolverse.


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