Hace un par de meses os hablábamos de un héroe urbano que se dedica a "humanizar" todo lo que se encuentra a su paso.
Lo hace con un par de ojillos entrañables que cambian por completo el aspecto de los objetos cotidianos que nos encontramos en nuestro día a día. El sujeto en cuestión se llama "eyebombing".
Si los ojos son el espejo del alma, las papeleras, tuberías, troncos de madera o incluso una simple mancha estampada en el asfalto, tienen una. Y es que a veces, hasta parecen querer decirnos algo, con esos ojillos de pena, de resignación, incluso de desesperación.
¿Cómo pueden expresar tanto dos ojos saltones, amorfos y plastificados? Lo que está claro es que a partir de ahora les haremos un poco más de caso, incluso ¿quién sabe?, quizá hasta puede que nos hagamos coleguillas.
Si queréis ver otras intervenciones del artista, aquí podéis verlas
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h/t: DYT













