Nacido en 1905 y criado en Detroit, el fotógrafo estadounidense Todd Webb decidió vivir una vida basada en la búsqueda de aventuras. Después de perder su dinero en el crack del 1929, decidió salir a buscar oro (sin suerte) hasta que decidió regresar a su ciudad natal y empuñar una cámara en 1938.
Todd Webb vivió muchos años para documentar la vida cotidiana y la arquitectura de ciudades como Nueva York, París, así como el oeste americano. Su vida fue como sus fotos en el sentido de ser aparentemente simple, sencilla, pero revelando complejidad y profundidad en un examen más detenido. Capturando la historia, sus fotografías a menudo trascienden la frontera entre la fotografía y la expresión artística.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Webb fue un fotógrafo de la Marina de los Estados Unidos y estuvo en el teatro de operaciones del Pacífico Sur.
En 1945, se trasladó a Nueva York y comenzó su carrera como fotógrafo profesional. Hizo amistad con Alfred Stieglitz y Georgia O'Keeffe, así como Beaumont Newhall, Berenice Abbott, Helen Levitt y Minor White. Comenzó un notable proyecto de andar por las calles de Nueva York con su cámara y su pesado trípode fotografiando a las personas y edificios que encontraba. Capturó para la eternidad pedacitos de felicidad de una ciudad que empezaba a resurgir con momentos de cotidiana alegría.
h/t: Design your Trust
