Carolina Mateu: autorretratos para existir

Carolina Mateu: autorretratos para existir

Las redes sociales tienen, en su parte luminosa, la función de llevarnos a lugares en los que podemos dejarnos ser. La generosidad de este mundo virtual nos regala espacios en los que conectamos rápidamente, ya sea con fotografías, textos o fragmentos de otras vidas, de otros pulsos, de otras miradas.

Eso nos ocurrió con el universo de Carolina Mateu. Sus imágenes parecen hechas con el mismo material del que están tejidos los recuerdos: delicadas, casi transparentes, atravesadas por una luz que ilumina y acompaña.

En su trabajo la feminidad ocupa el centro, pero no como un adorno, sino como un territorio vivo. El cuerpo aparece como mapa, como pregunta y como casa. Hay belleza en cada encuadre y la luz juega a favor de los sueños y también de las inquietudes de la autora, que se coloca en el eje de su obra.

«Hago fotografías, principalmente autorretratos, como una forma de sostenerme. Mi trabajo nace de la necesidad de mirarme, de comprenderme y de permanecer. A través del cuerpo y de lo pequeño convivo con el dolor sin embellecerlo ni explicarlo. Fotografiar ha sido, durante años, una manera de no desaparecer y de seguir aquí».

Carolina Mateu fotografía para quedarse. Para decirse, y decirnos, que incluso en los días más oscuros hay una rendija por la que entra el mundo. Sus autorretratos son ese hilo de luz: una forma de resistir, de sanar, de volver al cuerpo como quien vuelve a casa después de una larga tormenta.

Todas las fotografías que aparecen en este artículo pertenecen a Carolina Mateu.

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