Cómo fotografiar a un muerto de pie

La cercanía de la Inglaterra victoriana con la muerte desembocó en la fotografía post mortem y los curiosos utensilios que se usaron para realizarla.

Solamente una cultura, en una época específica, podría haber creado un artefacto especial para sostener de pie a un muerto, hacerlo parecer vivo y fotografiarlo: la Inglaterra del siglo XIX.

Fotografía post mortem

El periodo victoriano, que comprendió casi todo el siglo XIX, fue una era impregnada de muerte.

Las tasas de mortalidad eran exageradamente altas, la esperanza de vida era de 44 años, y era muy común que los niños fallecieran por enfermedades antes de alcanzar la juventud.

Los ingleses sentían tal fascinación por la muerte y los cadáveres que procuraban una relación íntima con los fantasmas, pero aun con muertos en el mundo de los vivos.

Fotografía post mortem

De hecho, el momento de la muerte de una persona era uno de los más importantes de toda su vida; las familias y amigos se reunían y rodeaban al moribundo para escuchar y registrar sus últimas palabras, para atender sus estertores y ver cómo la vida abandonaba su cuerpo.

Y en muchas ocasiones, los muertos eran fotografiados como si nunca hubieran fallecido.

Recordemos que el siglo XIX vio el nacimiento de la fotografía en la forma de daguerrotipo (1839), que, unido a la obsesión británica por la defunción, permitió proliferación de lo que se conoce como fotografía post mortem: una expresión de lo más excéntrica.

Fotografía post mortem

Con esmero, los familiares del fallecido vestían y maquillaban al cuerpo para retratarlo como se usaba retratar a los vivos: en escenarios cuidadosamente arreglados con muebles, flores u otros objetos; en ocasiones puestos en pie, posando para la fotografía, rodeados del resto de la familia.

Era una manera de mantenerlos “vivos“ en la memoria de quienes se quedaban de este lado, una variante del memento mori (en latín “recuerda que morirás”).

Fotografía post mortem

Para poder mantener en pie los cadáveres utilizaban estructuras metálicas que sostenían a los cuerpos; estas estructuras se escondían bajo la ropa del difunto o bien se camuflaban para parecer muebles o cortinas.

Fotografía post mortem

Como la taxidermia, este curioso atril humano era un intento por conservar algo que irreversiblemente se había ido, un muy especializado objeto que, por unos segundos, traía la vida de vuelta al cuerpo inerte y le sacaba de encima la muerte, lo desmortalizaba.

Fue, en pocas palabras, una estructura que permitió a los familiares y al fotógrafo jugar a Dios por el lapso de exposición de la antigua cámara.

Fotografía post mortem
Fotografía post mortem
Fotografía post mortem
Fotografía post mortem
Fotografía post mortem
Fotografía post mortem

 via faena

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