Cuerpos desnudos que crean esculturas perfectamente mimetizadas con la tierra y la naturaleza, es la fotografía del checo Tomas Rucker.
El epicentro de su obra es el cuerpo femenino enmarcado en blanco y negro. El desnudo artístico se alía con la naturaleza para crear un mundo onírico de formas y composiciones casi mágicas. Sensualidad, elegancia, naturaleza y belleza forman un círculo visual perfecto.



















