Laura Makanbresku es un fotógrafa hecha a sí misma y amante del analógico que crea su obra por mera intuición. Su trabajo es considerado una metáfora entre la sensualidad y la muerte.
Cuando hablamos de sus fotografías, nos viene a la mente delicadeza, suavidad, feminidad, frío, fragilidad, pero, sobre todo, sensibilidad. Un mundo onírico a caballo entre la condición etérea del cuerpo humano y la oscuridad y tenebrosidad de nuestras pesadillas más internas.
“Mis fotografías son expresiones de mi lado más oscuro. Mi trabajo le da voz a esas emociones y miedos que, de otro modo, me comerían por dentro”. Así pues, la fotografía se convierte para ella en una ayuda para comprender e identificar algunos sentimientos que viven en su interior y que no son fáciles de expresar en palabras mediante sus poemas.
Su característico estilo visual combina una luz tenue y unos colores pálidos, junto al halo de oscuridad y tranquilidad que desprende. Todo ello con la figura femenina casi siempre como protagonista, exceptuando las instantáneas en las que aparece su marido junto a ella, representando su amor profundo.
