En 1956, el fotógrafo autodidacta Gordon Parks se embarcó en una misión radical: para documentar la inconsistencia y la desigualdad que las familias negras en Alabama enfrentaban todos los días.
Compiló las imágenes en un ensayo fotográfico titulado "Segregación Story" para la revista Life, esperando que la documentación de la discriminación podría tocar los corazones y las mentes de la opinión pública estadounidense, incitando a un cambio de una vez por todas.

“Me dí cuenta de que la cámara podría ser un arma contra la pobreza, contra el racismo, contra todo tipo de males sociales. Entonces supe que tenía que tener una”.
Las imágenes, que se creen se perdieron durante décadas, fueron redescubiertas recientemente por la Fundación Gordon Parks en las formas de transparencias, muchas nunca antes vistas. Las imágenes ya están a la vista en el salón 94 Freemans en Nueva York, después de un tiempo en el High Museum de Atlanta.

Parks recorrió iglesias, calles y campos del sur retratando la vida cotidiana de las víctimas de la segregación (oraciones, educación de niños y adultos, reuniones, discursos de movilización…), después la marcha en Washington de Luther King y por último a miembros de los Black Muslims, un colectivo contrario a las iniciativas de Luther King por su énfasis en la integración.
Buscó en sus imágenes romper estereotipos y su éxito residió en su talento para superar barreras -empezando por las propias de origen-, en la perseverancia y en su capacidad persuasiva.















