Parece que hay fotografías disparadas con el propósito principal de hacernos volar a otros mundos.
Es la luz, no hay límites, no hay personas, no hay distancias ni fronteras. Es la luz de otro mundo (en el nuestro propio) la que empapa de magia la fotografía del griego Petros Koiblis. Koiblis tiene un don, el de estar con su cámara en los confines de la tierra con una naturalidad única de seres de otros universos. Integrado como una criatura más, perdido en un mundo paralelo, nos acerca a ventanas que se ocultan en los rincones más asombrosos de la naturaleza.
Animales que parecen flotar en el espesor de los bosques, mares de paz infinita, rocas extraplanetarias de formas imposibles, belleza, mucha belleza.
Nos ha enamorado, nos hace volar y, cuando eso nos pasa, nos parece algo realmente maravilloso.
Si no fuera suficiente la belleza de estas fotografías, nos hemos tomado la licencia de ponerles banda sonora mientras viajamos por ellas...
https://www.youtube.com/watch?v=n88MReEC27k
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