Para Rizsavi Tamás, la fotografía es una manera de capturar un momento efímero. Es un baremo para comparar los tiempos pasados con los modernos, recordar los días que ya no volverán y revelar la magia que hay en los rincone de una ciudad. Y qué mejor ciudad para hacer eso que la bella y decadente Budapest.
Tamás es un conductor de autobús a tiempo parcial, el resto de la jornada es fotógrafo de corazón y vocación. Pasa muchas horas recorriendo el centro histórico de Budapest. Dice que cuando cae la noche y se encienden las luces navideñas, la magia no hace nada más que crecer.























