Fotografía realista, sí, pero sin caer en lo documental o en el fotoperiodismo. La realidad pero rehuyendo de lo literal o de lo directo. E incluyendo siempre elementos vanguardistas, una perspectiva inesperada, un contrapicado... un elemento sorprendente. La realidad, aunque sin descartar un punto simbólico, surrealista, incluso absurdo. Así es la fotografía de Shomei Tomatsu, el hombre que cambió la fotografía japonesa para siempre.
Hay fotografías tan potentes que golpean con la fuerza de un huracán. Imágenes con fuerza, que emocionan sin avisar. Así es la obra de Tomatsu. A veces brillantemente surrealista, siempre con un implacable ojo documental, las imágenes de Tomatsu capturan un país en el constante cambio de la postguerra.
Shomei Tomatsu (写真に対して), nacido en 1930 en Nagoya, publica sus primeras imágenes entre 1950 y 1954 en las más importantes revistas fotográficas. Una rara avis que sería más fácil observar hoy en día que no en el Japón posatómico en el que empezó a disparar. Con 20 años, mientras completaba sus estudios de economía, el joven Tomatsu aprendía fotografía de manera autodidacta. Es el inicio de una historia personal que, al mismo tiempo, es historia de la fotografía japonesa.
Por Natàlia Farré
