Para todo hay una primera vez en la vida. Seguro que recordamos la primera vez que montamos en bici, la primera vez que fuimos a la escuela, al cine, la primera vez que vimos el mar o que aprendimos a freir un huevo, que nos dimos al amor...pero quizá no recordemos la primera vez que nos dieron a probar un limón, probablemente para ver nuestra reacción y echarse unas risas a nuestra costa. Todo un mecanismo fisiológico se activa en nuestros cerebros. Ya se sabe; para gustos, limones...
“La primera vez que probamos algo, ese sabor impacta en las papilas gustativas, se envía al cerebro y llega a los centros de recepción sensorial que se encuentran en la zona postcentral del lóbulo parietal”, explica el neurólogo Carlos Tejero, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Los fotógrafos artífices de esta serie (David Wile y Abril Maciborka) no pretendían hacer un experimento científico pero sí hacernos sonreir con algo tan completamente humano como es la reacción de un niño que prueba algo nuevo en su contínuo despertar al mundo.
via Daily Mail










