Todos vamos al baño, nos hurgamos la nariz, sudamos... incluidos quienes tienen poderes. El ilustrador francés nos invita a ser indiscretos y descubrir a nuestros iconos del cómic y el cine en los momentos más cotidianos imaginables enmarcados con un toque de art pop.
Desmitificar las figuras más alabadas por la sociedad y demostrar que, aún con poderes, nadie se escapa de ir al baño y usar desodorante. Eso es lo que parece que quiere demostrarnos Greg Guillemin con sus ilustraciones, en las que nos da licencia para mirar a escondidas las actividades más rutinarias de los personajes pop, las mismas que les acercan a nuestra naturaleza y les hacen ser... bueno, más normales.

Los dibujos de este ilustrador francés se enmarcan en el art pop, llenos de color y alegría al más puro estilo Roy Lichtenstein, pero sin que esto les reste la ironía que quiere plasmar en su serie The Secret Life. Personajes de cómic de Marvel y DC, de Disney, Darth Vader, Mickey Mouse, Ronald McDonald... en el fondo, todos somos bastante normales.



Lo más divertido de sus pinturas es cómo está planteado el punto de vista en cada una de las viñetas. El espectador toma una posición de gran imaginador, de cámara secreta que mira sin ser visto por el protagonista de la escena, dando la impresión de que nos estamos colando en los momentos íntimos de los personajes.
También hay hueco para la lujuria y la erótica, porque incluso los superhéroes no escapan al poder del deseo, el único que puede que tengamos en común con ellos.



Nacido en 1967, en vísperas de una época de liberación generacional, Greg Guillemin creció entre el rock and roll y el pop art. Influido por el espíritu de los años sesenta, este artista inclasificable se empapó de la cultura estadounidense, desde los cómics de Marvel hasta la obra de Andy Warhol, entonces una estrella en ascenso, sin dejar de lado la cultura pop japonesa.
Hijo de su tiempo y en plena era de la publicidad, no resulta extraño que Greg desarrollara su carrera en el mundo publicitario durante las décadas de 1990 y 2000. Como uno de los primeros usuarios de internet, aprovechó las posibilidades de aquellos nuevos medios para crear imágenes inspiradas en los cómics, la cultura pop y el entretenimiento, con un estilo que evoca el de Roy Lichtenstein.

No fue hasta 2010 cuando Greg publicó en internet sus primeras creaciones digitales, bajo el título Minimalz. Su propuesta y los temas de sus exposiciones virtuales despertaron rápidamente el interés de más de 400 diseñadores gráficos, que respondieron a su llamada.
En 2011, la Cinémathèque Française rindió homenaje a su trabajo con motivo de una exposición dedicada a Stanley Kubrick. Pionero del geek art e inspiración para numerosos libros sobre ilustración digital, Greg ha desarrollado un lenguaje visual propio y reconocible, capaz de conectar con públicos muy diversos y con ciertos vínculos con el arte urbano.
Su vibrante paleta de colores, su sentido del encuadre y sus raíces en la ilustración y la línea clara hablan por sí solos. A partir de 2013, sus series digitales dedicadas a héroes, robots e iconos de la cultura pop dieron el salto al mundo físico, primero a través de recortables de papel y, después, de pinturas.
Greg Guillemin nos demuestra a base de pop art que no existe ningún Dios ni ser divino que escape de las actividades que nos unen a todos los seres humanos, sin importar de dónde vengamos ni qué poderes tengamos (o no):
















Gregoire Guillemin: Web