Que el arte y la cultura tienen propiedades terapéuticas es algo que hasta la OMS ha puesto de manifiesto en más de una ocasión; la música, el cine, el teatro, la lectura y, por supuesto, la pintura, pueden ser y son medicina para el alma.
En estos tiempos en los que la prisa parece imponerse a todo, la vida nos recuerda la importancia de detenernos, observar y reflexionar sobre lo que de verdad importa. Practicar la contemplación es, quizá, el acto más necesario y urgente.
Sabemos que muchos vivís inmersos en la incertidumbre y en ritmos que a veces nos sobrepasan, pero os invitamos a descubrir el bálsamo que supone rodearse y dejarse impregnar de absoluta belleza.
La ansiedad nunca ha sido una buena compañera de viaje. Aunque no siempre se puede evitar, sí podemos buscar remedios que la vuelvan más llevadera: meditar, practicar yoga, cocinar… y, por supuesto, dejar que el arte —en cualquiera de sus formas— nos envuelva y nos cure.
Os proponemos un sencillo ejercicio, observad esta recopilación de obras maestras mientras os concentráis, respiráis y exhaláis.
Haceros preguntas como qué veis, qué os llama la atención, qué colores os gustan más, qué emociones os provocan, a qué os invitan.
Incluso si no veis ni sentís nada al principio, tomaros vuestro tiempo, sed pacientes e intentad sumergiros en el universo de la pintura, por segundos, por minutos o por horas.
Esperamos haberos ayudado con la ansiedad pero, sentimos deciros que para el curar el Síndrome de Stendhal no tenemos remedios, ni queremos buscarlo.
h/t: Daily Art Magazine
