Marissa Oosterlee crea pintura reales con una minuciosa técnica. Retratos que parecen fotografías. La pintora transmite su pasión en talleres por todo el mundo.

"Si hay magia en este planeta, está contenida en el agua”. El antropólogo Loran Eisely elogiaba la esencia del elemento, su grandeza, su origen y sobre su cara más mística. Eso mismo sentir la artista neerlandesa Marissa Oosterlee quien dedica su luz creativa a figuras femeninas inmersas en la molécula de la vida.
Esta pintora muestra su talento para el fotorrealismo al capturar la belleza de mujeres sumergidas en agua iluminada por el sol. En su serie Washing Away My Sorrows (“Lavando mis penas”), Oosterlee combina su talento en la pintura figurativa con su amor por el mar para crear escenas protagonizadas por mujeres en un estado casi místico.

“Mi última serie acuática, Washing Away My Sorrows, se trata del antes, ahora y el después”, Oosterlee confesaba a My Modern Met: “La vida sin agua no es posible. El agua simboliza la pureza, la claridad, la tranquilidad. Nos recuerda que debemos aclarar nuestros pensamientos de vez en cuando y que debemos esforzarnos por alcanzar un estado de pureza”.
Las mujeres en las pinturas de Oosterlee aparecen con los ojos cerrados o mirando hacia otro lado. Sus cuerpos están lánguidos en el agua, apenas flotando sobre la superficie, como si quisieran “limpiarse” a sí mismas y a sus mentes. Como si quisieran volar o flotar en la eternidad.











