'La gran ola de Kanagawa', recreada con 50.000 piezas de LEGO
No podemos admirar más a aquellos que no ponen límite a su imaginación, a todos aquellos que son capaces de plasmar y materializar cualquier idea y forma que se les pase por la cabeza.
No podemos admirar más a aquellos que no ponen límite a su imaginación, a todos aquellos que son capaces de plasmar y materializar cualquier idea y forma que se les pase por la cabeza.
Dejemos de caer en pensamientos reconfortantes del estilo "los 40 son los nuevos 30" o "los 40 de ahora no son como los 40 de antes" porque esta edad es el punto de inflexión más importante de nuestras vidas, y "tocar fondo" tiene cosas positivas.
La realidad no es solo una; la realidad es la suma de cada perspectiva individual en un todo infinito que puede tomar millones de formas que se construyen y se deconstruyen según el prisma de cada uno.
Imaginad que al particular universo cromático que la naturaleza nos ofrece, pudiéramos cambiarle las tonalidades y los colores transformando nuestras vistas en un auténtico viaje y sueño ácido.
La naturaleza es un ente único formado por todos los seres de este y otros universos, que viven y conviven en armonía e interactúan; los peces y el río, los pájaros y los bosques, los delfines y el mar o la luna llena y las montañas rocosas de Utah.
El Diablo, el Demonio, Satanás, Belcebú, Lucifer, Belial o Samael son solo algunos de los nombres que se le han atribuido al mal personificado, pero no solo tiene muchos nombres, también tiene muchas formas.
Cuando tenemos el privilegio de viajar y conocer otros lugares, solemos visitar construcciones colosales como catedrales, pirámides, palacios o castillos y, en muchas ocasiones, nos asalta la misma pregunta.
A medida que crecemos, avanzamos y nos transformamos, y en esos procesos de transformación los cambios que se producen no son sólo evidentes a nivel externo, lo son mucho más a nivel interno.
Cuando somos jóvenes, valientes y atrevidos, nuestra quimera es la ilusión y nuestros sueños son la única propiedad de la que creemos que no pueden despojarnos.
Por esa destructiva tendencia que tenemos de quedarnos sólo con lo malo, si pensamos en nuestra historia reciente, la mayoría la recordaremos por sus devastadoras guerras mundiales, por sus conflictos o por polémicos y necesarios movimientos sociales.