La moda pintada, la apasionada colección de Manuel Cabello
Cuando la tradición y la moderna cultura de masas se dan la mano Curación de imágenes y textos, por Sara Valverde Pinel
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La droga del amor: ¿por qué es adictivo el amor? Por Jonathan García Allen Psicólogo y entrenador personal | Director de comunicación de Psicología y Mente
Sin palabras nos deja el artista japonés Kazuhiro Tsuji, que sorprende al mundo con su verdadero arte. Su trabajo basado en el hiperrealismo, ha cautivado a sus miles de seguidores y a los espectadores de sus obras, con su última pieza, una escultura de la famosa artista mexicana Frida Kahlo bajo el lema “Viva la vida”. Kazuhiro Tsuji es un profesional de efectos especiales, conocido también, por sus increíbles retratos hiperrealistas de Abraham Lincoln, Dick Smith, Andy Warhol y Salvador Dalí.
Nacido en 1900 en Calanda (Teruel), el abrupto siglo XX marcó su biografía. Para lo bueno y para lo malo. Vivió las mieles del surrealismo en el efervescente París de los años veinte, gozó de la amistad de Federico García Lorca y Salvador Dalí, soliviantó a burgueses, católicos y fascistas con sus tremendos puñetazos visuales, pero también bebió las aguas amargas del exilio y la derrota. Fue censurado, perseguido y atacado. Y no sólo en la Europa en llamas de los años treinta y cuarenta.
Randy Otter es el nombre de un personaje y como se le suele conocer a su creador Aaron Jay, un ilustración graduado de la Universidad de Coventry con base en Southampton, Inglaterra. Según sus propias palabras: ” la ilustración es más que un trabajo, es un hobby, una forma de relajarse y una manera de divertirse.” El trabajo de Aaron Jay pude ser reconocido por un estilo particular y muy distinguible, la diversidad de personajes en sus ilustraciones, algunos carentes de todo sentido, lo hacen único.
Hace poco hablábamos de los beneficios que nos da la sonrisa. Esa mueca involuntaria que ilumina nuestra cara y nos hace la vida un poco más fácil.
Su minimalista cortometraje animado es una mirada a la naturaleza e instinto humanos y al poder de la imaginación.
Jackie Kennedy amaba ir a La India, y así lo retrató la revista Life en 1962 en uno de sus viajes. El repotaje nos muestra a una mujer joven hipnotizada mientras recorría las concurridas calles de Delhi.
La artista turca Eva Krbdk, quiere tener literalmente el mundo en sus manos. Le encanta grabar en la piel grandes obras de arte resueltas con preciosas y delicadas pinceladas. "Los tatuajes minúsculos tardan lo mismo en cicatrizar que los tatuajes más grandes", explica. El tiempo y la luz solar degradan todo el arte del cuerpo, y las líneas muy juntas, son las primeras en perder claridad, de ahí que la artista apueste por esta técnica minimalista a la hora de bordar la piel. Nos encantan estas pequeñas y grandes obras de arte repletas de referencias.
Nos encanta la palabra empatía. El término procede del griego (empátheia, “sentir dentro”). La empatía es una virtud (y casi una necesidad) en este mundo de locos en el que vivimos.