Cuando Garrard Conley le dijo a sus padres, fanáticos religiosos, que era homosexual, pensaron que igual sometiéndolo a una terrible terapia de conversión no se alejaría del camino de Dios; es entonces cuando Garrard perdió el amor de su padre carnal y de su padre divino pero se unió a su madre para siempre, una madre interpretada por Nicole Kidman en "Boy Erased" la película que ha causado furor en el Festival de Toronto.
En muchos países, incluido España en el que además hay vacíos legales al respecto, las terapias de reorientación sexual se permiten y se siguen practicando con niños y adolescentes que todavía no tienen capacidad para tomar decisiones ni médicas ni de ningún tipo.

En la mayoría de los casos, a parte de ser, obviamente, ineficaces, cumplen con esa máxima de que es peor el remedio que la enfermedad (si es que la homosexualidad lo fuera), y muchos de los pacientes que se someten a estas torturas acaban afectados por ansiedad, depresión o, inlcuso, desarrollan tendencias suicidas.


Garrard Conley fue una de las víctimas de estas terapias, y gracias a la fuerza que demostró y el apoyo incondicional de su madre, logró sobrevivir a la terrible experiencia y volcarla en una autobiografía que tituló "Boy Erased: A Memoir of Indentity, Faith and Family".
Su inspiradora y terapeútica obra seguro que ha sacado a mucha gente de su particular pozo de rechazo y ha dado lugar a la última sensación que ha protagonizado Nicole Kidman y que ha conquistado al público y la crítica del último Festival Internacional de Toronto.

"Boy Erased" está escrita y dirigida por el actor Joel Edgerton, que se reserva el papel del desagradable terapeuta en la cinta; junto a Kidman veremos a un resurgido Russell Crowe, en el que dicen que es el mejor papel de su carrera, y a las jóvenes promesas Lucas Hedges ("Manchester by the sea") y Troye Sivan, un cantante estadounidense ídolo de masas.

La recepción de la película en la Premier Oficial fue emocionante, el público estuvo en pie aplaudiendo durante 10 minutos y repitiendo los aplausos cuando el autor del libro salió junto a su madre, su salvadora.
Estamos seguros de que la carrera de premios, que va a tener el trío protagonista hasta culminar en los premios Oscar, va a ser larga y fructífera, y así lo deseamos cuando creemos que el cine realiza una labor necesaria y aleccionadora.

El eslogan de la película dice "La verdad no puede ser convertida" y el amor y los sentimientos no pueden ser curados, porque, bajo ningún concepto, son una enfermedad.
Ojalá las terapias de conversión y reorientación fueran contra la intolerancia y las faltas de humanidad y de respeto.

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h/t: Cinemanía