Las cintas familiares en el cine han tomado una gran importancia durante los últimos años; hoy en día se usan como un recurso nostálgico y atrapado en el tiempo.
El año pasado se estrenaba Aftersun, la ópera prima de Charlotte Wells. El largometraje sigue la historia de Sophie, que años después de sus últimas vacaciones con su padre, intenta recuperar y reconstruir su figura paterna a través de los recuerdos y las cintas familiares.


Ese mismo año se estrenaba The Super 8 Years, un compendio de las cintas familiares de la ganadora del Premio Nobel de Literatura Annie Ernaux. Su hijo, David Ernaux-Briot, recuperaba estas cintas para darles un hilo narrativo locutado por su madre, la propia Ernaux.
El proyecto resulta una pieza íntima y cercana, con evidentes trazos documentales. Gracias a The Super 8 Years entendemos los problemas en el seno familiar de Annie Ernaux, los conflictos en su matrimonio y, a la vez, la vida acomodada que vivía junto a su marido del momento, cuya relación se va desmoronando a lo largo de la película.

Este año vi Trenc d'alba, el Trabajo de Final de Grado de Anna Llargués y me di cuenta de las sinergias que se establecían al incluir cintas Super 8 y narrar una historia que les da un significado clave. El cortometraje narra la historia de una familia y su masía.
Su hogar es declarado en ruinas y, mientras parte de la familia lucha por salvar el espacio que construyeron sus antepasados, los más jóvenes se imaginan adónde podrían marcharse. Vender los objetos del interior de un hogar, y con ello vaciarlo de la vida que ha existido en él, consigue que los espacios que habitamos desaparezcan.

"Seguro que hay cosas muy grandes que no podemos ver desde aquí."
Trenc d'alba dirigido por Anna Llargués.
Filmar y filmarnos nos ayuda a recordar y capturar en el tiempo ciertas sensaciones y momentos concretos de nuestra vida. La trascendencia de las cintas Super 8 o grabaciones con Handycam están suponiendo un recurso único que ejercen de cápsula del tiempo. Logran, de alguna forma, hacernos sentir más vinculados a la historia que nos están contando.
Tráiler de Aftersun.
Cuando vi Aftersun no pude evitar romper a llorar con la escena del aeropuerto. Cuando vi The Super 8 Years, me derrumbé al ser consciente del impacto e importancia que tenían esas cápsulas de vídeo en la vida de Annie Ernaux.
Trailer de The Super 8 Years.
Y el otro día, al ver Trenc d'alba, me di cuenta de que ahora nos toca a nosotras grabar nuestro tiempo, dar la importancia que merece a lo que vivimos y nos rodea.

Trenc d'alba es, además, uno de los cortometrajes candidatos a las nominaciones para los Premios Goya de este año. Yo voy con él, y él va conmigo. Espero que consiga todos los éxitos que merece.