Hay verdades universales que no se discuten. Que el sol sale por el este, que los lunes son el peor día de la semana y que Luis Tosar es el tipo más imponente del cine español.
Su presencia impone, su voz retumba y su mirada es capaz de hacer que hasta el villano más despiadado se replantee sus decisiones. Pero, amigos, resulta que hasta el más duro tiene su lado sensible, solo hace falta ver la nueva campaña de Voll-Damm.
Ahí está, el inconfundible Luis Tosar. Sentado, con su ceño fruncido, una Voll-Damm en la mano y un gesto serio que podría hacer temblar al malo malísimo de la película. Todo normal. Pero, espera… ¿Qué es eso que tiene en la otra mano? No es una espada de acero, ni un saco de cemento. Es un pequeño corderito sentado en su regazo, porque hasta el más rudo de los duros tiene su momento sensible.

Voll-Damm lo ha vuelto a hacer. Si en campañas anteriores nos mostró a Tosar como el guardián de la excelencia cervecera, esta vez nos recuerda que la dureza y la sensibilidad pueden convivir perfectamente. Igual que su doble malta, con su carácter intenso pero su equilibrio perfecto de sabor. Porque si hay alguien que representa esa dualidad, es él.

Pero hay algo más en estas campañas de Voll-Damm: la sensación de que casi estamos viendo cine en vez de publicidad. El cuidado en la fotografía, la calidad en la dirección y la potencia de la narrativa las acercan más a un cortometraje que a un simple anuncio. Y esta nueva entrega no es la excepción, reforzando una vez más el estatus de la marca como una de las que mejor cuentan historias en pantalla.
Como guinda del pastel, la campaña nos regala un cameo que no pasa desapercibido. Ahí está Carolina Yuste, con su carisma arrollador asegurando que no es posible que sea Luis Tosar el que porta al corderito. Los más cinéfilos pillarán la referencia: ambos compartieron pantalla en La infiltrada, la ganadora del Goya a Mejor película junto con El 47, y ahora, sin decir mucho, nos regalan un guiño que solo los buenos entienden.

La moraleja de esta historia es clara. No importa lo serio, lo rudo o lo imponente que parezcas: en algún momento, todos tenemos un instante de sensibilidad.
Y si Luis Tosar puede combinar una Voll-Damm con el gesto más adorable del mundo, nosotros también podemos encontrar ese equilibrio en nuestro día a día. Eso sí, mejor con una doble malta en la mano. Porque, al final, se trata de apostar por lo mejor. Doble o nada.
Te dejamos con la campaña de Voll-Damm 2025.
Voll-Damm: Instagram