Ampliamente reconocido como uno de los fotógrafos americanos más importantes e influyentes de su generación, Larry Clark (1943) es conocido tanto por sus fotografías crudas y polémicas como por sus también polémicas películas centradas en la sexualidad adolescente, la violencia y el consumo de drogas.
Clark irrumpió en la conciencia pública con su histórico libro Tulsa en 1971, y ha seguido utilizando la fotografía para explorar urgentes problemas sociales relacionados con la cultura juvenil.

En particular, está interesado en la investigación de los peligros y la vulnerabilidad de la masculinidad y la feminidad adolescentes, que a menudo se explora desde una perspectiva autobiográfica.
En sus explícitas, crudas y provocadoras fotografías se adentra en los suburbios físicos y mentales de una juventud que explora su existencia al límite.
Tanto en su carrera como director, como en su trabajo como fotógrafo, Clark pretende incomodar al espectador sin ninguna sutileza para hacerle entender que en esa época en la que creemos que vamos a comernos el mundo, puede ser el mundo el que nos devore a nosotros.
























Larry Clark logra capturar con una maestría y una honestidad devastadoras, la tristeza, la melancolía y el dolor que impera en mitad de atmósferas protagonizadas por el sexo, las drogas y la violencia.