¿Qué libro le regalarías a esta mujer?

¿Y si te decimos que es una mujer que está en prisión? ¿Cambiaría tu elección? Hace unos meses os hablábamos de "A las olvidadas", la iniciativa organizada por las chicas de "Teta & Teta" con el objetivo de regalar, en forma de libro, un billlete de ida con destino la libertad a mujeres que están en la cárcel. Hemos tenido la suerte de vivir en persona una de esas entregas y queremos contaros cómo fue.

 

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Bajo la pregunta trampa ¿qué libro regalarías a una mujer que está en la cárcel?, "A las olvidadas" también nos lleva de viaje a las que estamos fuera. Solo que a nosotras lo puede hacer a lugares incómodos, a zapatos que aprietan, a revelaciones, a la empatía o incluso al cabreo. 

"A las olvidadas" no es solamente una recogida de libros para su donación, es un ejercicio de reflexión y conexión con el poco espacio que hay en la cárcel para ser mujer.

Más de 3.600 libros dedicados recibidos, cuatro entregas de libros en diferentes cárceles y módulos y la primera convocatoria fuera de la Comunidad de Madrid en proceso, son los datos de esta iniciativa.

En Cultura Inquieta tuvimos la suerte de poder acompañar a la entrega de los libros al centro penitenciario de mujeres Madrid I (Alcála Meco) de este necesario proyecto y visitar la Unidad de Madres de Madrid VI de la cárcel de Aranjuez.

 

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Si tú también te preguntas cómo son las mujeres que están en la cárcel, te diremos que son mujeres como tú y como yo. Que poco nos diferencia excepto que las circunstancias les han hecho estar privadas de libertad. Mismas preocupaciones, mismas inquietudes y miedos similares, como el de pensar que al entrar en prisión no iban a volver a ver el exterior. Pero no es asi, en los calabozos, al menos en Alcalá Meco, hay ventanas.

Mujeres como Marta (nombre ficticio) quien tiene una condena "corta", de tan solo de 6 meses, de los que ya lleva cumplidos 3. Aún así, los días se hacen largos cuando fuera te esperan dos hijos de 9 y 11 años. Nos cuenta, sin entrar en detalles, que está dentro por problemas matrimoniales y que vive pendiente de lo que pasa dentro y fuera. 

Junto a otras casi 500 mujeres, Marta se ha apuntado hoy a la convocatoria porque piensa que la lectura es como una ventana al mundo exterior al que ahora mismo no tienen acceso, y que en prisión, al no tener de todo como afuera desarrollas la creatividad.

 

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Llegamos a Alcalá Meco con 900 libros debajo del brazo, Roy Galán, Caitlin Mora, Rosa Montero, Chimamando Ngozi... hay libros para todos los gustos. El ambiente es alegre, podríamos estar en el centro cultural de un barrio cualquiera.

María Rufilanchas de Teta & Teta ejerce de maestra de ceremonias y explica como surgió este proyecto que defiende y persigue la libertad de las mujeres a través de la lectura. Cuenta que un día mientras estaba comprando libros pensó en alto "no sé que voy a hacer con tantos libros" y alguien le contestó que "los donara a una biblioteca o a una cárcel".

La palabra "cárcel" hizo un click en su cabeza y se paró a pensar lo que nunca antes se había planteado. ¿Cómo eran las personas que estaban presas? ¿leerían? ¿y las mujeres? ¿cómo sería su vida en la cárcel? Pues dura, el sistema penitenciario está planteado para los hombre por ser mayoría (un 93%) por lo que a la privación de libertad se suman las circunstacias de no ser "un lugar para mujeres". 

 

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Y eso que hemos tenido suerte. La expedición a la que acompañamos (en la que se encuentra la gran micropoetisa Ajo, la genial ilustradora Monstruo Espagueti y compañeras de otros medios) nos cuenta que nada tiene que ver Alcalá Meco por ser un centro único para mujeres, con los que han visitado hasta el momento. En el módulo hay espacio para la dignidad, programación de actividades e incluso la posibilidad de ejercer trabajos remunerados que a muchas les sirve para mandar un dinero del que dependen sus familias.

"¿Hay algún ensayo por ahí?", "yo quiero algo de amor", "a mi me gusta la poesía", los gustos son de lo más variopintos, pero lo importante son las dedicatorias. Se emocionan al subir a leer algunas al escenario o sirven para entablar conversación "Esto me pasa a mí. La vida siempre me va poniendo pruebas".

El ambiente es alegre como en cualquier otro lugar donde las manos están llenas de libros, pero hay también quien se mantiene en su sitio "porque por un problema de vista no puede leer bien" o quien tiene dificultades para encontrar libros en su idioma por ser francesa.

 

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Las condiciones hacen que el ánimo y las perspectivas en Alcalá Mecó den para plantearse un futuro a la salida, porque como bien dice Ángel, el subdirector, la prisión no es el punto final, pero sí puede ser el punto inicial de una nueva vida. 

La verdad es que el ambiente es agradable, se nota que aunque nadie elegiría estar allí, se sienten cuidadas e intentan echarse una mano las unas a las otras. Nadie quiere estar dentro, pero ya que se está, lo suyo es estar menos mal y buscar las oportunidades para ir a mejor.

 

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También en nuestra visita a la Unidad de Madres de Madrid VI, en Aranjuez, el ambiente es agradable, pero se percibe que las perspectivas de porvenir están más difusas. La vida gira en torno a los pequeños y su futuro, y más de una comenta "que no sabe que hará cuando salga". 

De cero a tres años los niños conviven con sus madres (o con sus madres y padres en algunos casos) en la cárcel. Si al cumplir los 3 años la madre tiene que seguir en prisión, algún familiar o servicios sociales se hará cargo de las criaturas. Tiene que ser duro, y aunque haya sonrisas y la alegría propia de un sitio con bebés, eso, está presente.

 

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Tanto que al preguntarles por los libros que les fueron entregados, hacen mención tan solo por encima y se quedan más en la anécdota. Tienen otra cosa en su cabeza: el momento en el que tendrán que separarse de sus hijos. Tienen algunas actividades, pero no demasiadas, y ni por asomo opciones a un trabajo remunerado. Incluso alguna nos cuenta que ha querido apuntarse a varios de los trabajos voluntarios que hay, pero que le han dicho que tiene que elegir por no haber puestos suficientes para todas.

Visto lo visto, cada prisión es un mundo, el mismo que A las Olvidadas busca hacer un poquito mejor a través de la lectura. Y a nosotros, este proyecto no puede gustarnos más. Por eso, continuaremos siguiendo sus pasos de cerca.

No somos los únicos, A las Olvidadas está creciendo, León será su próxima parada y Vitoria, Barcelona e incluso París y Paraguay parecen estar entre los próximos destinos.

Si queréis colaborar podéis hacerlo donando 1€ al mes -¿quién no tiene un euro al mes por una buena causa?- en su perfil de la plataforma Teaming o estando atentos a sus recogidas de libros.

Hasta el 5 de julio* podéis enviar o llevar vuestros libros para el módulo de mujeres de la prisión de León a la siguiente dirección: Hortaleza, 20, 2º Izq. 28004 Madrid.

*Plazo de envío de libros ampliado hasta el 12 de julio

Encontraréis toda la información en su web y redes sociales. ¡Recordad que pensar el libro y la dedicatoria es fundamental!  

 

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