Una monja de 67 años es la nueva campeona mundial de Taekwondo

Con vida monásitica, la hermana Linda consagró su alma a Dios y al camino de la divinidad pero sin dejar de lado otra de sus pasiones, esta más terrenal, la de ganar puntos asestando patadas a la cabeza y el cuerpo del oponente. 

Con tan solo 1,49 metros, la diminuta religiosa sabe cómo defenderse. “Siempre he sido pequeña y de complexión pequeña. Si puedo correr y patear, no tengo que llevar un arma para defenderme”.

La hermana Linda Sim explica que, a pesar de su pequeña estatura, “yo soy el arma”, según un artículo de TNP Singapur. Si bien se unió a las Franciscanas Misioneras de la Divina Maternidad hace 43 años, todavía practica su arte a un nivel impresionante.

 

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Ahora te estarás preguntando si no existe un conflicto entre practicar un arte marcial y dedicar tu vida a Dios como hermana religiosa. Sin embargo, la hermana Linda comparte que, para ella, “el Poomsae (una secuencia de movimientos en taekwondo) es una forma de arte y para mí es como un baile. No es violento y el lema de la (autoridad mundial) World Taekwondo es ‘la paz es más preciosa que el triunfo’”.

Curiosamente, se basa en el santo que inspiró su orden para explicar: “…San Francisco dijo la oración ‘Hazme un canal de tu paz’. El taekwondo me permite llegar a la gente en un idioma que no es de iglesia”. (Si bien la famosa «oración de la paz» a menudo se atribuye incorrectamente a San Francisco, los miembros de la Orden de los Frailes Menores a menudo se apoyan en esta plegaria).

 

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Convertirse en una campeón mundial

En abril de 2022, la poseedora del cinturón negro de quinto dan (en las artes marciales japonesas modernas, los poseedores de rangos de dan a menudo usan un cinturón negro); pudo usar sus habilidades para convertirse en la primera singapurense ganadora de una medalla de oro en el Campeonato Mundial de Taekwondo Poomsae que tuvo lugar en Corea del Sur.

A diferencia de muchas otras artes marciales, este deporte defensivo requiere que el atleta luche contra un oponente imaginario (no podemos evitar preguntarnos si la Hna. Linda fingió que estaba peleando contra algún tipo de demonio, ¡o tal vez luchaba contra el mismo diablo!). Venció a otras seis concursantes en su categoría de edad para convertirse en la campeona mundial entre los mayores de 65 años.

Al ganar el impresionante título, la Hna. Linda compartió:

“Me sentí en la cima del mundo ya que he alcanzado un hito importante en mi trayectoria de taekwondo. Me sentí muy bien porque esta es la primera vez que Singapur gana una medalla de oro y también sentí una gran gratitud hacia Dios”.

David Koh, el presidente interino de la Fundación de Taekwondo de Singapur (STF) también compartió:

“La Federación de Taekwondo de Singapur está muy orgullosa de ella. También es un brillante ejemplo para nuestros jóvenes de corazón singapurenses de que el deporte es para todos”.

 

 

Una hermana llena de acción

Parece que la Hna. Linda siempre se ha sentido atraída por la acción. De niña quería unirse a la policía o convertirse en soldado. Se desanimó cuando descubrió que las mujeres estaban más involucradas en el trabajo de oficina.

Así que la joven pasó de perseguir el sueño de salvar vidas a salvar vidas espirituales. A pesar de las preocupaciones de su madre, la Hna. Linda sintió un llamado a servir a Dios. Su madre estaba ansiosa por el hecho de creer que perdía a una hija y le tomó más de 10 años aceptar su decisión. Pero como explicó la hermana atleta:

“Iba a todas las fiestas y hacía todos los deportes, pero había un vacío en mí. Seguí sintiendo esta emoción de que Dios me estaba llamando y solo encontré paz después de unirme a las hermanas”.
Si bien la hermana ha viajado por el mundo con su trabajo, incluida una temporada de 17 años en Inglaterra para trabajar en un convento y tres años trabajando como administradora en un hospital en Zimbabue, fue hace 15 años cuando trabajaba con niños que sufrían del cáncer que empezó a tomar más en serio su pasión por el deporte.

De hecho, la Fundación de Taekwondo de Singapur estaba enseñando taekwondo a niños que luchaban contra el cáncer en el hospital de Asís que la FMDM había fundado en Singapur. La misma hermana fue entrenada por la fundación para ayudarla en su enseñanza.

Una cosa llevó a la otra y se dio cuenta de que no era demasiado mayor para llevar el deporte a un nivel superior, así que terminó compitiendo en Corea del Sur.

“Después de ver competir a mujeres canosas, pensé que quería entrenar para representar a Singapur porque estoy muy orgullosa de ser singapurense”.
Aunque la Hna. Linda está ocupada coordinando el trabajo misionero de las hermanas Franciscanas Misioneras de la Divina Maternidad en Singapur, también ha dedicado algún tiempo a participar en 25 competencias internacionales, logrando la impresionante cantidad de 30 medallas.

La campeona mundial en realidad tuvo que entrenar tres veces por semana antes de su última competición, y aunque tiene algunos dolores y molestias por el desgaste, insiste en que «la edad no es un problema para mí».

“La hermana Linda es un muy buen modelo a seguir para los niños pequeños.»
La hermana religiosa, que estaría más allá de la edad de jubilación, no parece que vaya a colgar su cinturón negro a corto plazo. Los sábados entrena a niños y, como señaló una madre, la Sra. Pamela Lim:

“La hermana Linda es un muy buen modelo a seguir para los niños pequeños. Podemos ver su pasión y compromiso con el taekwondo y todo el trabajo que hace como monja católica”.
Con suerte, la Hna. Linda tendrá muchos años más por delante para usar su pasión por el Taekwondo como una herramienta para inspirar a otros. En 2018, tuvo la alegría de ser recibida en audiencia por el papa Francisco junto con la Fundación Mundial de Taekwondo. Para ella fue un hito en su vida religiosa y en su trayectoria en este deporte:

 

Gracias a Aleteia.

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