La tecnología no es el único factor que revoluciona el empleo. Las demandas de un nuevo mundo cambiaron roles que hoy parece imposible que en el pasado hicieran personas.
En pleno siglo XXI, la incertidumbre sobre el futuro laboral se centra en cómo la Inteligencia Artificial y los robots modificarán determinados puestos de trabajo para que, finalmente, desaparezcan. ¿Nos sustituirá la tecnología? ¿Habrá empleo para todo el mundo?
La respuesta es que, aunque pueda sorprendernos, esto ya ha ocurrido antes. La Revolución Industrial, la tecnología y los diferentes cambios históricos han acabado con muchos puestos que antes eran necesarios y, ahora, simplemente no hacen falta o han sido sustituidos por otros aparatos que llevan sus tareas a cabo.
¿Qué trabajos que hoy vemos indispensables desaparecerán en el futuro? Pero, sobre todo, ¿cuáles han desaparecido aunque en su momento se creían imprescindibles? Resolvemos tus dudas con este listado de trabajos obsoletos que ya no existen:
1. Lector

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, era común encontrar en las fábricas a "lectores", es decir, personas contratadas para leer historias en voz alta, proporcionando entretenimiento y un descanso de la monotonía del trabajo. Esta especie de juglares comenzó a surgir en la década de 1860, en las empresas de cigarros cubanas en Estados Unidos. El papel de los lectores consistía en leer una combinación de noticias y literatura que apelaba a la fuerza laboral, brindando tanto entretenimiento como información. Los dueños de la fábrica conseguían crear un ambiente más atractivo e intelectualmente estimulante para los empleados.
2. Pregonero

Antes de que la alfabetización se generalizara, los pregoneros (o town criers, en inglés) eran el principal medio de comunicación en muchas zonas. Se dedicaban a dar anuncios importantes a quienes no podían leer ni escribir, además de proclamaciones, leyes locales, días de mercado y cualquier tipo de anuncio. En la antigua Roma, los pregoneros transmitían información pública durante los días de mercado, que tenían lugar cada ocho días, creando efectivamente una especie de fin de semana.
3. Encendedor de faroles

Durante el siglo XIX los encendedores de faroles eran imprescindibles, pero con la llegada de la electricidad, su papel quedó obsoleto. Estos trabajadores hacían sus rondas al anochecer en las zonas urbanas, utilizando un palo largo con una mecha para encender las farolas. Al amanecer, regresaban para extinguir las luces con un pequeño gancho situado al final del mismo palo, que manipulaban con una escalera que siempre llevaban consigo para reemplazar velas, reponer aceite o renovar pantallas de gas.
4. Recogedor de bolos

Antes de que se instalaran máquinas automáticas para recoger los bolos en las boleras, había una persona responsable de restablecerlos después de cada turno. En Estado Unidos, el recogedor era más conocido como “pin boy” y debía tener buenos reflejos y agilidad para mantener el ritmo del juego.
5. Lechero

Cuando las neveras no habían llegado todavía siquiera a inventarse, y mucho menos a los hogares de casi todo el mundo, conservar los alimentos en frío era una tarea complicada. El lechero se encargaba de repartir leche cada dos días antes de que esta se echara a perder. Ahora, con refrigeradores en casa y las tiendas a un paso de casa, la figura de este trabajador se ha hecho cada vez menos necesaria.
6. Despertador

En la actualidad, los relojes-despertadores han pasado a ser sustituidos por la alarma del móvil, pero antes de que incluso los primeros existieran, había una persona dedicada a despertar al barrio. Los despertadores, conocidos como “knocker-upper”, eran muy comunes en lugares como Países Bajos, Gran Bretaña e Irlanda durante la Revolución Industrial. Su función estaba clara: despertar a quienes requerían de sus servicios para que no llegaran tarde al trabajo. Para lograrlo, utilizaba un bastón o un palo corto y pesado para golpear las puertas o ventanas de sus clientes.
7. Cortador de hielo

Hasta principios del siglo XX, el hielo se recogía de forma natural, cortando los bloques en lagos congelados. En el pasado, civilizaciones antiguas como las de Grecia, Roma, Persia y China almacenaban hielo recolectado durante el invierno para usar en meses más cálidos, pero cuando la industria del corte de hielo se expandió, las altas cantidades demandadas hacían imposible este método. Como respuesta, nació la figura de los cortadores de hielo, quienes localizaban áreas de hielo grueso en cuerpos de agua congelados, cortaban grandes bloques de la superficie y luego los transportaban a instalaciones de almacenamiento para su distribución posterior.
8. Operadoras de centralita

Conocidas por la serie de Netflix Las chicas del cable, las operadoras de centralita fueron imprescindibles para la modernización de muchos países, como España. A medida que el teléfono crecía en popularidad y comenzaba a suplantar al telégrafo, la figura de las operadoras de centralita se hizo cada vez más necesaria. Las trabajadoras conectaban manualmente a quienes llamaban con las líneas telefónicas con las que querían contactar.
9. Resucitador

Las universidades requerían cadáveres para fines educativos, pero obtenerlos legalmente era tan complicado logísticamente, como costoso. Para conseguirlo, algunas personas decidían robar cuerpos en la clandestinidad y vendérselos después a los centros educativos a cambio de dinero. Este "trabajo" lo desempeñaban los conocidos como resucitadores, quienes eran empleados por anatomistas en el Reino Unido durante los siglos XVIII y XIX para exhumar cuerpos recién enterrados y continuar con la investigación médica. Entre 1506 y 1752, solo un número limitado de cadáveres se ponía a disposición cada año para estudios anatómicos, por lo que la demanda de estos resucitadores era bastante alta.
10. Escuchador de aeronaves

Antes de la invención del radar, las fuerzas militares necesitaban una forma de detectar aeronaves enemigas cercanas, con lo que nació la figura del escuchador de aeronaves. En Gran Bretaña, empleaban grandes espejos acústicos para amplificar el sonido y ayudar a determinar la dirección de los aviones entrantes.
11. Recogedores de excrementos

Aunque no se bautizaron con tanta precisión, (en inglés se les conocía como night soil workers), antes de la llegada del sistema de alcantarillado a muchas zonas, la función de los recogedores de excrementos era básica. Gracias a su trabajo se mantenían la higiene y la salubridad de la zona. Se dedicaban a vaciar los inodoros, normalmente de noche.
12. Cambiadores de bobinas

En Estados Unidos, los cambiadores de bobinas eran niños encargados de reemplazar dichos materiales en fábricas textiles. Los riesgos de trabajar en estos lugares solían terminar en accidentes graves que incluso llevaban al fallecimiento de estos niños. Los trabajadores de bobinas se mantuvieron hasta la década de 1930, cuando la promulgación de leyes que regulaban el trabajo infantil comenzaron a establecerse.
13. Frenólogo

Una de las profesiones más intrigantes en el campo de la medicina fue la de frenólogo. La frenología es una pseudociencia que creía en que la forma del cráneo, cabeza y facciones podían determinar la personalidad de una persona, así como su carácter. Los frenólogos fomentaron comportamientos racistas, alegando que la población negra era inferior a la blanca en base a la forma de sus cabezas y sus rasgos.