Te presentamos al quokka, un pequeño marsupial, pariente de los canguros, del que es difícil no enamorarse. Herbívoro y de aspecto simpático, se ha convertido en uno de los animales más fotografiados de Australia gracias a su característica expresión facial, que a nuestros ojos parece una sonrisa permanente.
La especie Setonix brachyurus fue descrita científicamente en el siglo XIX, aunque el animal había sido observado por exploradores europeos mucho antes. En 1696, el explorador neerlandés Willem de Vlamingh llegó a una isla frente a la costa occidental de Australia y describió a estos animales, a los que confundió con grandes ratas. De hecho, el nombre de Rottnest procede de aquella primera impresión: significa «nido de ratas» en neerlandés.

Las poblaciones más numerosas habitan en Rottnest Island, muy cerca de Perth, y en Bald Island, próxima a Albany. También sobrevive una pequeña comunidad en el continente, dentro del área protegida Two Peoples Bay.
Rottnest Island es uno de los lugares donde es más fácil observar quokkas en libertad. La isla alberga una de las poblaciones más numerosas de la especie y permite contemplar a estos pequeños marsupiales en su entorno natural.
El quokka es un marsupial nocturno de la familia de los macrópodos, la misma a la que pertenecen los canguros y los ualabíes. Tiene aproximadamente el tamaño de un gato doméstico y se alimenta principalmente de vegetación.
Su aspecto y su comportamiento han convertido a Rottnest Island en un destino muy popular para quienes quieren fotografiarlos. Aunque los quokkas pueden acercarse a las personas y muestran cierta tolerancia a su presencia, siguen siendo animales salvajes y no deben tocarse, alimentarse ni molestarse para conseguir una fotografía.
Su característica expresión facial, que parece dibujar una sonrisa, contribuyó a convertirlos en un fenómeno viral. En 2013, el medio Huffington Post los describió como «los animales más felices del mundo», una etiqueta que ayudó a disparar su popularidad en redes sociales.



A pesar de su fama, el quokka se enfrenta a diversas amenazas y su población continental ha disminuido considerablemente. La especie está clasificada como vulnerable en la Lista Roja de la UICN. Por eso, en los lugares donde habita existen normas específicas para protegerlos y garantizar que las visitas no alteren su comportamiento ni su hábitat. Cuidarlos es asegurar que su alegría siga iluminando el mundo.