Dicen que no hay que mirar atrás ni para coger carrerilla, pero de vez en cuando un vistazo al pasado nos permite viajar en el tiempo a través de la imaginación para divertirnos y quedarnos con lo mejor de épocas pasadas.
Cubrirse la cabeza es una costumbre muy antigua, tanto como que el primer registro que se tiene del uso de adornos en la cabeza viene de unas pinturas encontradas en las tumbas tebanas allá por el siglo XVI a.C., en el antiguo Egipto.
Mucho se ha escrito y dicho de esta prenda que casi siempre ha ido asociada a la elegancia y sofistificación, llegando incluso a ser un símbolo de diferenciación social.
Poco podían imaginar la gente del campo del siglo XIV que las telas que utilizaban para protegerse del sol durantes las duras y largas jornadas de labranza, evolucionarían hasta convertirse en un distintivo de glamour.
En la antigua Grecia, el gorro frigio comunicaba que todo aquel que lo llevara había sido un esclavo al que se había liberado. Por este motivo, años más tarde, esta pieza fue considerada como símbolo de libertad.
En el siglo XIX, sin embargo, coincidiendo con la incorporación de la mujer al trabajo, fueron utilizados para romper con la monotonía de los aburridos uniformes de las fábricas.
En 1920, y a la vez que la estética femenina pegaba un giro hacia los peinados con el cabello corto, la tendencia era utilizar sombreros grandes y Coco Chanel lo utilizaba con el fin de diferenciar a los mujeres de todo lo establecido hasta el momento.
Lo dicho, aquí os dejamos estas fotografías de los años 50 con las que disfrutar de la elegancia de esta pieza.
h/t: Vintage Everyday

































