Fotografía

La soledad de un viajante, en estas fotografías con sabor a Edward Hopper y Arthur Miller

La soledad de las habitaciones de hotel, viajes en vagones de tren vacíos, el recogimiento de una cafetería nocturna, la ténue luz del amanecer al abandonar el hogar o las vueltas a casa en mitad de la noche, forman parte de los días de un vendedor viajante de los años 50, días en los que los únicos compañeros de trayecto eran los pensamientos propios, las voces internas.

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