¿Qué es el humo? Quizá sea algo más que aquello que podemos percibir. Es la continuidad del fuego cuando se apaga, una pasión que no acaba sino que se convierte en una energía transformadora, capaz de elevarse.
¿Y qué es la danza? Es más que un arte. Es una necesidad de expresión, donde cada impulso nervioso termina en nuestras extremidades, siendo nuestro cuerpo el protagonista de crear movimientos y una composición en el espacio que al principio, parecía vacío.
Es por tanto, que nos planteábamos la incógnita de cómo dos términos tan distintos pueden ser tan semejantes. Surgiendo ambos de una pasión, siendo una forma de comunicarse; y hasta concibiendo su similitud desde una perspectiva técnica, una suspensión en el aire de pequeñas partículas sólidas.
Cómo la fluidez y libertad de movimiento del humo surgido de un puro, podría inspirar las danzas más etéreas.









