Las fotografías son la salvación para los que no tenemos memoria. La fotografía es más que un soporte para enmarcar los recuerdos ya que su grandeza está en la capacidad de suspender el tiempo y centrar el espacio en un instante.
Hua Yunqing nunca pensó que la foto que se hizo junto a su hija de un año durante unas vacaciones se convertiría en toda una tradición familiar. Este ciudadano chino desde entonces se fotografía cada año con su querida hija Huahua en el mismo lago de Zhenjiang, una ciudad en la provincia oriental china de Jiangsu.
Desde la primera foto ya han pasado 35 años y en ellas queda reflejado el paso del tiempo tanto del paisaje como de sus protagonistas.
“No pensé en hacer lo mismo de nuevo, pero cuando volví a tener la foto, me gustó tanto que cuando volvimos al año siguiente lo repetí”, dijo Hua Yunqing, según el Daily Mail.
Durante los siguientes 35 años, esta tradición se perdió una sola vez, en 1998, cuando la hija no pudo acompañar a la familia y se perdió el ritual anual de visitar el lago favorito de la familia.
“Después de eso se convirtió en una especie de tradición familiar y lo hicimos todos los años con sólo una ruptura en 1998 cuando mi hija, que estaba en el extranjero, no se unió a nosotros para las vacaciones familiares”.




















