«A propósito del fin de año», por Eduardo Galeano

«A propósito del fin de año», por Eduardo Galeano

El fin de año, como lo intuye Galeano, es un instante en el que el tiempo se vuelve consciente de sí mismo y nos mira a los ojos. No se acaba nada del todo, pero algo se mueve.

Entre brindis heredados y balances improvisados, descubrimos que vivir no consiste en cerrar etapas con pulcritud, sino en seguir caminando con lo aprendido a cuestas, incluso con lo que duele.

El año nuevo no llega limpio: llega humano. Trae las mismas preguntas, pero formuladas desde otro ángulo, y nos invita, sin prometer nada, a volver a intentarlo con más memoria, más ternura y un poco menos de miedo.

Mariela De Marchi Moyano.

El texto de Eduardo Galeano sobre el fin de año fue publicado en El libro de los abrazos (1989), una obra compuesta por breves relatos, reflexiones y fragmentos poéticos escritos a lo largo de la década de los ochenta, tras su exilio y en un contexto latinoamericano marcado por dictaduras, transiciones democráticas y una profunda reflexión sobre la memoria y el tiempo.

En ese marco, Galeano utiliza el cambio de año como símbolo para cuestionar la idea de cierre definitivo y para subrayar la continuidad de la vida, más allá de los calendarios.

Eduardo Galeano (Montevideo, 1940–2015) fue un escritor y periodista uruguayo, una de las voces más influyentes de la literatura latinoamericana contemporánea. Su obra combina crónica, ensayo y poesía, con una mirada crítica sobre la historia, el poder y la desigualdad, siempre desde una perspectiva humanista y cercana a la vida cotidiana.

Eduardo Galeano (a propósito del fin de año):

"Me gusta saludar por lo que empieza más que por lo que termina.

Me gusta más la esperanza que la melancolía.

Me gustan más los proyectos que los fracasos.

Me gusta pensar que adelante hay más vida.

Lo decimos todos los años: diciembre no es un mes fácil.

Corridas, angustias, excesos, conflictos de lealtad, los que no están, los que están solos, los que están con alguien, pero mal, los que deben estar con quien no quieren estar.

Y algunos, más sobrios, más frugales, que entendieron por dónde va la cosa:

Por no forzar lo que no sale, por no imponerse una felicidad que, en ocasiones, no se siente, por entender que no se juzga el amor de las personas queridas porque no puedan levantar contigo la copa el 31 a las 12.

Pensemos más bien en comienzos, en cuaderno nuevo, en ropa a estrenar, en sacarnos de encima lo que ya no sirve, lo que ocupa espacio inútil.

El mundo cambia rápido, a veces tanto que no llegamos a comprenderlo.

Pero es una buena oportunidad para ir cambiando junto con los demás.

Para juntarnos a pensar, a hacer, sentir, dar, amar.

Para rebelarnos contra lo injusto, para ser un poco más libres, para ganar más consideración por los demás, para respetar y ser más inclusivos, más solidarios, para abrir la cabeza y pensar distinto.

Mirá cuántas cosas podemos hacer juntos. El mundo está cambiando, sí.

No te preguntes si es para mejor o no.

No pasa por afuera, tú eres parte y serás los cambios de los que participes.

Serás los amores y las relaciones que quieras construir, los amigos que elijas, las causas en las que milites, los tiempos que decidas tomarte para ti.

No camines rápido, no vas a aprovechar más el tiempo, al revés, se pasará sin que lo veas.

Así que en estos días, cuando todos corran al supermercado y a los centros comerciales, anda al parque, camina lento, mira el cielo, escucha los pájaros, observa a los demás.

Y dale la bienvenida a lo nuevo... Estás de estreno."

-Eduardo Galeano.

Porque quizá no se trate de empezar de cero, sino de empezar con sentido. De entender que el tiempo no nos renueva: nos revela. Y que seguir adelante, aun con las grietas visibles, también es una forma silenciosa de esperanza.

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