Nos adentramos en las profundidades gráficas del pasado y lo que hemos encontrado no tiene nombre. Portadas de discos que nos transportan directamente a los años 70 y 80, esa época gloriosa en la que todo era posible… especialmente lo que no debería haber sido. El neón, los fondos difuminados, las poses imposibles y los peinados con vida propia se dan la mano en este desfile de arte visual que roza el delirio.
Sabemos que eran otros tiempos, con otras modas y otras decisiones... pero madre mía. No sabemos si estas bandas hicieron historia en lo musical, pero desde luego sus portadas dejaron huella. Una huella de terciopelo, purpurina y algo de cringe retro que, con suerte, solo afecta al nervio óptico.

























