«Tú antes molabas»: reflexiones de una abstemia
De repente eres la rara, la que rompe la liturgia del bar, la que no brinda, la que se salta el ritual sagrado. Y entonces llega el juicio final: tú antes molabas y ahora incluso incomodas.
De repente eres la rara, la que rompe la liturgia del bar, la que no brinda, la que se salta el ritual sagrado. Y entonces llega el juicio final: tú antes molabas y ahora incluso incomodas.
Por surrealista y nocivo que nos parezca, el Gobierno japonés está impulsando una campaña para que sus jóvenes retomen el hábito de beber alcohol.
Para muchos de nosotros, el último mes del año se caracteriza por el exceso y el desenfreno. Con cierto eco de las fiestas saturnales de la antigua Roma, diciembre y sus fiestas suelen despertar en nosotros el impulso de saciar nuestros impulsos y nuestros deseos e incluso de llevarlos muchas veces más allá de lo que la mesura y la sensatez dictan, a veces incluso sin quererlo e indirectamente obligados por las circunstancias, que en esta época son particularmente difíciles de contravenir.
Las propiedades desinhibidoras del alcohol son conocidas desde las antiguas civilizaciones. Aunque parezca mentira, utilizaban la liberación que este provoca para tomar decisiones.
Y es que ya lo decía John Gay, "Qué súbitas amistades surgen del vino."
Madrid. Podríamos decir, sin quitarle su fama a Nueva York, que es la ciudad que nunca duerme.