El día que John Lennon y Yoko Ono se casaron en Gibraltar
En los últimos coletazos de la mágica década de los años 60, no había dos personas más populares sobre la tierra que John Lennon y Yoko Ono.
En los últimos coletazos de la mágica década de los años 60, no había dos personas más populares sobre la tierra que John Lennon y Yoko Ono.
Hay fechas en la vida que se nos quedan guardadas en la memoria para siempre. Sobre todo, las primeras veces: el día de nuestro nacimiento, el primer día de colegio, nuestra primera victoria deportiva, el primer amor y el día de nuestra boda.
Miradas cómplices, sonrisas que lo dicen todo y un ambiente en el que se respira el amor más profundo. La unión de dos personas regala instantes mágicos a las lentes más experimentadas.
Con el inicio de la primavera y el verano a la vista, los enamorados y las enamoradas deciden dar un paso adelante y aventurarse en ese viaje que supone el matrimonio y, sobre todo, el día de la boda.
Celebrar el amor en tiempos del coronavirus y organizar eventos sociales en medio de una pandemia, se ha convertido en todo un reto.
"No me arrepiento de nada”, escribió Christina Meador, la hermana menor de la novia, al referirse a su entrada triunfal como dama de honor que parecía sacada de la Era Mesozoica.
Hay quien piensa que los primeros amores que vivimos en el instituto siendo unos adolescentes, con los años, la madurez y el paso del tiempo, pierden la intensidad con la que se viven las cosas en aquellos maravillosos años.
Las pérdidas se sufren día a día, aunque se intesifican en fechas señaladas y en los días especiales.
Todos sabemos que lo de casarse en Las Vegas es sinónimo de diversión o de llevar un estilo de vida alocado en el que siempre hay cabida para la improvisación y para actuar movidos por los impulsos, al menos es lo que nos han vendido todas las películas y las series americanas.
Pocos momentos de nuestra vida conllevan más emociones que el día de nuestra boda; celebrar el amor es una mezcla de alegría, de tristeza, de euforia, de nostalgia de lo vivido, de buenos deseos, de orgullo, de expectativas y de comunión con todos aquellos seres queridos que consideramos nuestra familia y que comparten con nosotros esa sensación que nos acelera el corazón.