Un estudio revela que los árboles también duermen por la noche
No roncan, ni sueñan como hacemos los humanos, pero también descansan por las noches.
No roncan, ni sueñan como hacemos los humanos, pero también descansan por las noches.
Muchos de nosotros, cuando éramos niños, soñábamos con que las criaturas del bosque podían actúar como nosotros cuando no los veíamos, que, aunque se comportaban como los animales que son en nuestra presencia, llevaban una doble vida.
En un mundo que tiende a hacinarse en los núcleos urbanos y a abandonar las zonas rurales hasta vaciarlas, cada vez son más necesarios espacios verdes que nos permitan salir de la urbe y respirar.
Los bosques son esos lugares que, desde nuestra más tierna infancia, han sido el escenario de cuentos, magia, leyendas y criaturas de otros mundos que nos han llenado la cabeza y el alma de sueños.
Thomas Dambo construye trolls de madera gigantes y los esconde en la naturaleza y los bosques.
Esta instalación está compuesta por cinco mil gotas transparentes que forman un entramado mediante un red invisible sujeta a los pinos circundantes.
La fe mueve montañas, y las repuebla si han sido asediadas y despojadas de sus bosques y sus ecosistemas, porque la creencia de algunas personas en un planeta con pulmones puede conseguir cosas increíbles.
Aunque parezca mentira, Viggo es bombero a tiempo completo, reside en Estocolmo y dedica su tiempo libre a fotografíar los maravillosos bosques y paisajes suecos.
A muchos de nosotros nos marcó la infancia esa escena de "La historia interminable" en la que Atreyu perdía a su fiel amigo Artax en los pantanos de la tristeza, y en esa escena demoledora que transcurría en un entorno lleno de melancolía, ¿cuál era el valor añadido? Sin duda alguna, la calmada y pesada niebla que envolvía lentamente los gritos de Atreyu.
La creatividad y la imaginación son esas dos cualidades que permiten ver y crear donde otros no ven nada; hay artistas que saben aprovechar sus recursos, reinventar materiales y dar nuevas formas a cosas tan naturales y, en apariencia, tan inservibles, como un trozo de madera.