Diez cualidades de los constructores del futuro, según Frank Lloyd Wright
El excéntrico arquitecto desarrolló un programa educativo basado en cualidades tan artísticas como espirituales.
El excéntrico arquitecto desarrolló un programa educativo basado en cualidades tan artísticas como espirituales.
El arquitecto norteamericano Frank Lloyd Wright diseñó en 1934 una casa extraordinaria en la Reserva Natural de Bear Run en Pensilvania conocida como la Casa en la Cascada, la cual redefinió la relación entre el hombre, la arquitectura y la naturaleza.
¿Cuántas veces habremos imaginado de niños cómo sería planear la búsqueda de un tesoro o contarles a nuestros amigos sobre nuestro primer beso con el escenario de una casa del árbol de fondo?
Hemos visto muchos ejemplos arquitectónicos de viviendas que se integran en la naturaleza conviviendo con ella; luego puede ocurrir lo contrario, que sea la naturaleza la que se integra con ciertas viviendas como esta.
Hay muchos sitios en España como la Alpujarra Granadina o la provincia de Almería en los que se aprovechan las cuevas para convertirlas en viviendas increíblemente acogedoras y funcionales.
Recordad esos laberintos de espejos de los parques de atracciones que engañaban a nuestros cerebros con los efectos ópticos que producían e incluso invisibilizaban aquello que era contínuamente visible.
El arte tiene la capacidad de retroalimentarse de otras disciplinas y de miles de influencias que pueden hacer realidad sitios que sólo habitan en nuestra imaginación y nuestros sueños.
Individualista a ultranza y ajeno a los clichés, el genial arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright (1867-1959) encaró cada proyecto como si fuera el primero y el único.
Desde que nos subimos a esa vorágine capitalista de hipotecarnos con una primera vivienda, muchos soñamos con una segunda vivienda que nos sirva como pulmón para pasar los largos días de verano.
Ocho de los emblemáticos edificios diseñados por Frank Lloyd Wright han sido nominados a la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.