Ocho indicadores de que tenemos que cultivar nuestra inteligencia emocional
La inteligencia emocional ha ganado, durante las últimas décadas, terreno en los estudios de los científicos del comportamiento humano y social.
La inteligencia emocional ha ganado, durante las últimas décadas, terreno en los estudios de los científicos del comportamiento humano y social.
Desde hace siglos el estudio de la ética y la moral ha sido una de las principales preocupaciones filosóficas, teológicas y científicas. Platón, Aristóteles, Séneca, Kant o Nietzsche son algunos de los filósofos que le han concedido al estudio de la ética y la moral un papel protagonista en su obra.
Patricia Fernández Martín ejerce como Psicóloga Clínica en el madrileño Hospital Ramón y Cajal. En el Servicio de Psiquiatría. Patricia pertenece al Equipo de Rehabilitación Cardiaca.En el artículo que compartimos a continuación, nos explica los paralelismos entre el trauma provocado por un infarto y el trauma provocado por la pandemia. Traza una analogía entre sobrevivir a un infarto y al confinamiento.
Vivimos en una época que nos induce a pensar que la felicidad no sólo es un derecho sino también una obligación.
Reflexiones de Sigmund Freud que nos hacen pensar.
Dime cómo duermes y te decimos cómo son tus relaciones. La expresión corporal habla de nosotros, incluso, cuando estamos bailando a pierna suelta con Morfeo.
En esta pequeña entrevista, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo nos introduce a lo trascendental en lo cotidiano. Naranjo señala claramente que la muerte, pensar sobre la muerte es el principio de una vida reflexiva que accede al significado y posiblemente a la espiritualidad; es de hecho la forma universal, a la que todos tenemos acceso, para acercarnos a la espiritualidad.
El psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl Jung observa que la sabiduría y el sufrimiento están conectados.
Patricia Fernández Martín ejerce como psicóloga en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Suyo es el siguiente artículo de opinión, con una visión sociológica sobre escenario deseable de un mundo post-coronavirus.
Renunciar al entretenimiento y comenzar a ocuparnos nos hace más inteligentes.