Kafka y la muñeca, la omnipresencia de la pérdida
Un año antes de su muerte, Franz Kafka vivió una experiencia insólita. Paseando por el parque Steglitz, en Berlín, encontró a una niña llorando.
Un año antes de su muerte, Franz Kafka vivió una experiencia insólita. Paseando por el parque Steglitz, en Berlín, encontró a una niña llorando.
Es enorme el misterio que existe tras esa química, esa complicidad y esa afinidad que sentimos con algunas personas y no con otras, pero ¿cómo funcionan esas conexiones inevitables que a veces sí surgen?
La lógica nos dice que es más fácil que alguien nos caiga mejor cuando nos hace un favor. Sin embargo, el fenómeno del que hablamos explica por qué hay personas a las que caes mejor cuando son ellos los que te han hecho un favor a ti.
Para alcanzar la verdadera felicidad, hay que intentar alcanzar la tranquilidad.
Por todos es sabido que grandes genios visionarios del mundo del cine, la música, la literatura, la filosofía o el arte, han creado sus mejores obras bajo la influencia de algún tipo de estupefaciente, pero se puede ser un visionario sin recurriR a las drogas y nos lo cuenta Aldous Huxley.
Dejemos de caer en pensamientos reconfortantes del estilo "los 40 son los nuevos 30" o "los 40 de ahora no son como los 40 de antes" porque esta edad es el punto de inflexión más importante de nuestras vidas, y "tocar fondo" tiene cosas positivas.
La realidad va mucho más alla de lo que vemos y percibimos a diario, es tan múltiple y, en ocasiones, está tan escondida, que no la afrontamos tal y como es a pesar de tenerla ante nuestros mismísimos ojos.
Vivimos en una sociedad donde los límites se perciben como un lastre que no nos deja avanzar, que son fruto de nuestra mente y contra los que debemos luchar para alcanzar todo lo que nos propongamos.
Lidiar con la soledad, y más si es una soledad impuesta, puede ser un trance vital lleno de dificultades y tristezas.
Vivimos en una sociedad donde el éxito se mide en términos de suma, la resta se subestima. Sin embargo, muchas veces los problemas llegan precisamente por esa obsesión irracional con sumar. Podemos obsesionarnos con sumar más cosas, más logros, más posesiones, más experiencias, más personas…