Una azafata de 86 años obtiene el récord Guinness por llevar más de 65 años en las nubes
Decía José Saramago que la vejez empezaba cuando se perdía la curiosidad. Para algunas, la vejez empezará el día que dejen de volar, literal y figuradamente.
Decía José Saramago que la vejez empezaba cuando se perdía la curiosidad. Para algunas, la vejez empezará el día que dejen de volar, literal y figuradamente.
El estrés de vida que llevamos, en el que los ritmos vitales son cada vez más frenéticos, nos puede llevar a notar que nuestra salud física y mental se resiente.
Las historias que nos cuentan películas como 'Cadena de favores' o 'Amélie' tienen que ver con eso de "haz el bien y no mires con quien", tienen que ver con eso de mostrar afecto por el prójimo con pequeños actos que pueden suponer enormes cambios.
En nuestra sociedad actual nuestros rituales de apareamiento están tan extendidos que tendemos a pensar que son la única gama de formas de relacionarnos sexualmente con los otros.
Hay creencias que hemos convertido en verdades universales sin una base científica real. Por ejemplo, siempre se ha pensado que las mujeres tienen más inteligencia emocional que los hombres, que son más intuitivas y que saben "leer" mejor las mentes; aunque esta creencia sí tiene base científica.
Aunque las redes sociales supuestamente se crearon para compartir el día a día y la vida de quienes deciden abrirse un perfil y acumular un número de seguidores y seguidoras, el "postureo" imperante y los "lifestyles" impostados se han convetido en una dictadura.
¿Os habéis preguntado alguna vez por qué cuando sentimos desesperación, soledad, tristeza, desasosiego, enfado o desolación lo único que nos pide el cuerpo es que alguien nos abrace?
Cuando nos hacemos mayores, en muchos momentos, querríamos recuperar la mirada inocente y la perspectiva limpia y desprejuiciada que teníamos cuando éramos unos niños y unas niñas.
Los cafés son esos lugares en los que la vida se para y resurge al mismo tiempo. Una ciudad, por pequeña que sea, abre sus brazos a estos establecimientos cargados de historia y de historias.
Al hecho de que todas las personas tenemos un teléfono móvil, le sumamos la tendencia a exponer nuestras vidas en las redes sociales y el resultado es una peligrosa obsesión por lucir perfectos y perfectas en cada uno de los "selfies" que nos hacemos o en cada una de las fotos en las que aparecemos.