No es ningún secreto que la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias es el elemento central de un proceso que supone prácticamente todo un año de trabajo por parte de la Fundación que los impulsa.
Unos premios que, poco a poco, han ido creciendo hasta llegar a conformar toda una semana de eventos que hacen de Asturias uno de los principales focos culturales a nivel internacional.
Aunque el interés no muere con los Premios: los escenarios de los Premios Princesa de Asturias, los rincones que han recorrido sus premiados, los monumentos que los premiados han regalado a Asturias, y sus entrañables Pueblos Ejemplares, constituyen una ruta cultural por el Principado perfecta para recrear en cualquier época del año.
Los Premios
En 1981 se crea la Fundación -en aquel entonces Príncipe de Asturias- y pone en marcha estos premios con la finalidad de “contribuir a la exaltación y promoción de cuantos valores científicos, culturales y humanísticos son patrimonio universal y consolidar los vínculos existentes entre el Principado de Asturias y el título que tradicionalmente ostentan los herederos de la Corona de España”.
A partir de entonces, 472 personas e instituciones han sido reconocidas con este premio. Nombres propios de 67 nacionalidades que completan una nómina poco menos que asombrosa: desde Arthur Miller al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, de Anthony Giddens a Doris Lessing, de Carlos Bousoño a Martina Navratilova, Isaac Rabin y Yaser Arafat, Ana Blandiana, Stephen Hawking, Meryl Streep, Gloria Steinem, Martin Scorsese, Marina Abramovic…
Personas y colectivos que nos han dejado momentos resuenan en la memoria colectiva, por ejemplo aquella conmovedora actuación de Serrat cantando Aquellas pequeñas cosas junto con su discurso en el cual aclamaba a la libertad, la justicia y la democracia, el baile de Meryl Streep al ritmo del clásico concierto de gaitas asturianas o cuando el Equipo Olímpico de Refugiados recogió su galardón en 2022 también han sido momentos para el recuerdo.

Algunos premiados han dejado, incluso, su impronta en Asturias, en forma de centro cultural -Niemeyer regaló este proyecto a Avilés, el único del genio en España, en agradecimiento a su premio- o de monumento: la Mafalda de Quino ha quedado inmortalizada en un banco del Campo San Francisco de Oviedo/Uviéu.
La Semana de los Premios
Más allá de este evento, durante toda una semana previa, Asturias se llena de actividad de muy distinto carácter siempre abierta al público: como conciertos, ciclos de cine, proyecciones de películas con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias tocando su banda sonora en vivo, exposiciones, instalaciones artísticas o talleres que tienen lugar por todo el territorio asturiano, más allá de los siempre presentes Teatro Campoamor y el Hotel de la Reconquista.

En los espacios de La Fábrica de la Vega o en diferentes pueblos como Porrúa, con su Museo del Oriente de Asturias; Somáu, con su conjunto de arquitectura indiana; Mual y su puerta al Bosque de Muniellos; o Valdesoto, siendo este último uno de los grandes protagonistas de este año.
Estamos hablando de los Pueblos Ejemplares, distinción creada en 1991 y que homenajea a aquel pueblo, aldea o población que ha destacado por su convivencia, solidaridad o por la defensa de su entorno natural y patrimonio histórico, cultural o artístico.

Este año Valdesoto ha sido el galardonado, un pueblo que destaca por su unidad vecinal y por su compromiso por conservar y proteger su patrimonio, tanto artístico como natural. La Princesa destacó “el esfuerzo colectivo” por “hacer valer vuestras tradiciones y vuestra cultura”. Un reconocimiento, el del Pueblo Ejemplar, que entronca la necesaria visión local con la universal de unos premios que se otorgan en el Teatro Campoamor.

El pasado mes de octubre se subieron al escenario: Byung-Chul Han, uno de los filósofos más destacables de la actualidad, galardonado en la categoría de Comunicación y Humanidades; el autor catalán Eduardo Mendoza en la de Letras; Douglas Massey, sociólogo y demógrafo estadounidense, recogió el premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales; la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide el de Artes; el Museo Nacional de Antropología de México se llevó el premio de la Concordia; Mario Draghi, economista italiano, recibió el galardón por su papel en la Cooperación Internacional; y Mary-Claire King, genetista, y Serena Williams, tenista se llevaron el premio de la Investigación Científica y Técnica y de los Deportes respectivamente.

A lo largo de su trayectoria, los Premios Princesa de Asturias han demostrado que no son solo unos galardones, sino un punto de encuentro entre la excelencia y el compromiso, la sensibilidad y la innovación, y la tradición y el futuro. Y una excusa excelente para visitar Asturias, en busca de sus escenarios y pueblos ejemplares.
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